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martes, 15 de octubre de 2019

FAMILIA. ORDESA, de Manuel Vilas

FAMILIA. ORDESA, de Manuel Vilas 

    "Conciencia de clase es lo que no debe faltarnos nunca. Mi padre hizo lo que pudo con España: encontró un trabajo, trabajó, fundó una familia y murió.

Y hay pocas alternativas a estos hechos."

LA PASIONARIA DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. YO FUI MINISTRO DE STALIN, de Jesus Hernandez Tomas

LA PASIONARIA DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. YO FUI MINISTRO DE STALIN, de Jesus Hernandez Tomas

    "Entró Pasionaria seguida de Pedro Checa, secretario de Organización del Partido. Pasionaria, teatral, se dirigió a Díaz:

—¡Qué alegría verte por aquí! ¿Te encuentras mejor?

Resultado de imagen de la pasionaria guerra civil    Yo la observaba. Su sonrisa era de circunstancias y su pregunta oficiosa. Pasionaria odiaba a Díaz. No podía olvidar que él había hecho severos comentarios sobre sus clandestinas relaciones amorosas con Francisco Antón, jovenzuelo de veinte años menos que ella y prototipo de los trepadores sin escrúpulos. Antón era entonces el Comisario del frente de Madrid, y entonces y siempre un auténtico señorito comunista que, según la mordaz caracterización de Díaz, «no se había manchado las botas en el barro de ninguna trinchera». Tipo perfecto del burócrata, dirigía la acción de los Comisarios por medio de circulares y recibía a los delegados del frente enfundado en magníficos y perfumados pijamas de seda en la confortable casa de la Ciudad Lineal de Madrid. En el momento en que el Buró Político tomaba la decisión de destituirle del puesto de comisario, se le ocurrió a Prieto lanzar una andanada contra el predominio de los comisarios comunistas. El Partido tomó la defensa en bloque de sus posiciones, viéndose obligado a incluir la de Antón, comprendido en las reformas prietistas. Y con aquella pasmosa agilidad de nuestra propaganda convertimos a Antón en la figura señera, junto con Miaja, de la defensa de Madrid.

Resultado de imagen de la pasionaria guerra civil    Comprendiendo Antón lo inestable de su situación, buscó la manera de afianzarse en un puesto de dirección del Partido. Y dio en la flor de enamorar a Pasionaria. Pasionaria le defendería. Pasionaria intrigaría cerca de la delegación soviética para sostenerle a él. Y no se equivocó. Pasionaria olvidó que era la mujer de un minero; se olvidó de que tenía dos hijos con tantos años como su amante; olvidó que su esposo, Julián Ruiz, se batía en los frentes del norte; olvidó el decoro y el pudor; se olvidó de sus años y de sus canas y se amancebó con Antón sin importarle la indignación de cuantos sabían y conocían sus ilícitas relaciones. Togliatti, Codovila y Stepanov —que ya preparaban a Pasionaria para heredar en vida a Díaz— complacieron a ésta. Antón dejó de ser comisario del frente de Madrid, pero pasó a dirigir la Comisión político-militar del Partido. José Díaz había dicho a Pasionaria: —«Me tienen sin cuidado tus asuntos privados, pero ya que tengo que ser forzosamente alcahuete de tus amoríos (pues si el hecho trasciende se vendría al suelo todo tu prestigio, y tu nombre lo hemos convertido en bandera moral y de ejemplo de mujeres revolucionarias), debes saber que todo el aprecio que tengo por Julián lo siento de desprecio por Antón». Era la de Pasionaria una de esas pasiones seniles que en su desenfreno saltan sobre toda clase de obstáculos y que a ella habría de llevarla hasta el sacrificio de su propio hijo. Rubén Ruiz, capitán del Ejército Rojo, se haría matar en la URSS para huir de la vergüenza de ver a su padre comido de piojos y muerto de hambre en una fábrica de Rostov y a quien, además, no le permitieron visitar por prohibición expresa de su madre, mientras veía a Antón vivir espléndidamente y pasearse por Moscú en el automóvil de su madre. Esa pasión provecta, insana, que motivaría también la muerte de Julián en medio de la más negra desesperación y maldiciendo el nombre de Pasionaria y de Stalin, esa pasión era un odio inextinguible contra José Díaz, que le había escupido su desprecio en plena cara.

    Pasionaria tragaba bilis y esperaba la llegada de su hora, una hora que ya le estaba siendo propicia, pues visiblemente la delegación soviética la exaltaba para convertirla en la primera figura del Partido. Togliatti vivía en la propia casa de Pasionaria y compartía la mesa y el techo con Antón. Ese trío habría de resultar funesto para Díaz."

lunes, 14 de octubre de 2019

PASEO AL ATARDECER. EL CAMINANTE, de Herman Hesse

PASEO AL ATARDECER. EL CAMINANTE, de Herman Hesse 


Camino tarde por sederos polvorientos,
las sombras de los muros caen oblicuamente,
y puedo vislumbrar a través de los sarmientos
la luna sobre sendas y arroyos silentes.
Canciones que un día entonara en el pasado,
entono una vez más, con acento cansino
y las sombras infinitas de lo que he viajado
se cruzan e interponen en mi camino.
El viento, la nieve y el calor solar
de muchos años tras de mí resuenan,
noches de verano y azul relampaguear,
tormentas e incomodidades que apenan.
Con la piel tostada y del todo invadido
por el esplendor del universo entero,
siempre hacia delante me siento atraído,
hasta que las sombras cubren mi sendero.

LOS PERROS DE LOS SS CONTRA LAS MUJERES. TREGUA PARA LA ORQUESTA, de Fania Fenelon

LOS PERROS DE LOS SS CONTRA LAS MUJERES. TREGUA PARA LA ORQUESTA, de Fania Fenelon 

"Son visibles los estremecimientos de miedo que recorren los espinazos. La mayor parte de las chicas se vuelven hacia Florette, con expresión maligna, dispuestas a darle una paliza.
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—No quiero verlos más, no quiero volver a ver sus ojos… Fania, los perros han devorado a dos… a dos que iban a orinar o a recoger un poco de hielo para chuparlo… Los SS han azuzado a los perros para que se les echasen encima… Las han desgarrado, despedazado. Y esos puercos han obligado a sus camaradas a recoger los pedazos para arrojarlos sobre el montón de las muertas, y yo las he visto. ¡Las he visto! Trozos de mujeres, carnaza para perros… que llevaban como podían, encima de la espalda… Y nosotras seguíamos tocando, tocando… ¡Plum! ¡Plum! ¡Qué atrocidad! Parecían carniceros con cuartos de res encima del hombro; el peso las doblaba, estaban agotadas, y nosotras, al ir tocando la pieza, las obligábamos a marcar el paso, a seguir el compás… Un odio inmenso en los ojos de esas mujeres… No quiero volver a verlo. No iré nunca más…
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Repentinamente solidarias, Hilde y Helga la cogen por los hombros y se la llevan consigo, ayudadas por Irene la pequeña:

—Vamos afuera, te sentará bien.

Salvaje y destilando odio, Hilde le asegura:

—Los arrojaremos a sus propios perros y éstos los desgarrarán… delante de nosotras… y pisotearemos sus cadáveres… ¡Lo pagarán… lo pagarán!.

En tanto se llevan a Florette, que hipa entre lágrimas y arcadas, le pregunto a Irene la pequeña:

—¿Es cierto que no transcurre ningún día sin que lancen a los perros sobre las mujeres?

—Sí… Cada día mueren una o dos de esta manera… Lo sabíamos, pero nunca habíamos visto un horror semejante…"

jueves, 10 de octubre de 2019

DESAMPARO. ORDESA, de Manuel Vilas

DESAMPARO. ORDESA, de Manuel Vilas 

    "Nunca me acostumbraré a ser pobre. Estoy llamando pobreza al desamparo. He confundido pobreza y desamparo: tienen el mismo rostro. Pero la pobreza es un estado moral, un sentido de las cosas, una forma de honestidad innecesaria. Una renuncia a participar en el saqueo del mundo, eso es para mí la pobreza. Tal vez no por bondad o por ética o por cualquier elevado ideal, sino por incompetencia a la hora de saquear."


EL ESPIONAJE ELECTRÓNICO. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

EL ESPIONAJE ELECTRÓNICO. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

Resultado de imagen de Markus Wolf    "Como lo sabe cualquier funcionario de inteligencia, gran parte del esfuerzo profesional corresponde a la selección de montañas de datos en busca de la valiosa pepita de oro; el exceso de confianza en la inteligencia técnica puede duplicar el número de pepitas, pero seguramente triplicará la altura de la montaña de datos que es necesario escudriñar. Incluso aunque el papel de la inteligencia técnica aumentará y complementará lo que solía hacerse con medios humanos a costa de grandes gastos y riesgos, en realidad nunca puede ser un auténtico sustituto. El factor humano es lo que determina el éxito de un servicio de espionaje, y este no depende del conjunto de campanas y alarmas de alta tecnología."

miércoles, 9 de octubre de 2019

DIOS EN BERGEN-BELSEN. TREGUA PARA LA ORQUESTA, de Fania Fenelon

DIOS EN BERGEN-BELSEN. TREGUA PARA LA ORQUESTA, de Fania Fenelon 

Resultado de imagen de BERGEN-BELSEN    "Ese mismo día, de vuelta a mi barracón, asisto a algo que me hubiera asqueado profundamente, de ocurrir en otro momento; pero después de ver aquel parto me ha parecido que ese gesto, en su grosera animalidad, tenía un significado: Lotte jodiendo con su kapo delante de miles de mujeres. Está ahí, apoyada contra el muro, el vientre hacia delante, y el hombre, con el pantalón bajo las nalgas, la fecunda con indiferencia, en medio de esas mujeres, muchas de las cuales están mirando.

    Sembrar la vida mientras que alrededor la muerte amontona los cadáveres, ¿es un acto de locura? La verdad es que gradualmente nos estamos volviendo locas. Mientras esos dos seres copulan, oigo a mi lado cómo unas mujeres rezan. ¿Son creyentes?, ¿o es el miedo que les hace implorar a un Dios? En esta catástrofe que estamos viviendo, peor que un terremoto ¿dónde está la fe?, ¿qué sentido tienen la vida y la muerte para los judíos, los católicos, los protestantes, los ortodoxos? Lloran y pronuncian plegarias, algunas muy ardientes: «Gracias, mi dulce Jesús, nunca sufriremos lo bastante por ti, que fuiste crucificado por amor hacia nosotros… Gracias, Santa Virgen Maria, madre de Dios, por enviarnos tanto dolor, te lo ofrecemos a ti y a tu divino hijo… ¡Gracias, gracias!». Se exaltan, golpean su culpa con sus puños huesudos contra los flacos pechos, lloran; su arrebato está próximo a la histeria y sin duda les calma.


    Otras, dirigiéndose al mismo Dios, vomitan terribles imprecaciones:


    «¡Maldito seas Jesús! He creído en ti y me has abandonado. ¡Maldito seas y maldito el vientre que te ha llevado!». Se retuercen las manos, se arañan, escupen su dolor, impotentes para vengarse de ese Dios que les ha traicionado."

LOS PELIGROS DEL ESCRITOR. CUENTOS, de Isaac B. Singer

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LOS PELIGROS DEL ESCRITOR. CUENTOS, de Isaac B. Singer


"...me he hecho consciente de los muchos peligros que acechan al autor de obras de ficción. Los peores son: 1) La idea de que el escritor debe ser sociólogo y a la vez político, y amoldarse además a lo que se conoce como dialéctica social. 2) La codicia por el dinero y el rápido reconocimiento. 3) La originalidad forzada, es decir, la ilusión de que una retórica pretenciosa, unas innovaciones cargadas de afectación en el estilo y una utilización de símbolos artificiales son capaces de expresar la naturaleza básica y siempre cambiante de las relaciones humanas o de reflejar las combinaciones y complejidades de la herencia y del entorno. Estas trampas verbales de la así llamada «escritura experimental» han causado daño incluso al auténtico talento; han destrozado gran parte de la poesía moderna al convertirla en críptica, esotérica y carente de encanto. Una cosa es la imaginación y otra muy diferente la distorsión de lo que Spinoza denominaba «el orden de las cosas». La literatura puede describir muy bien lo absurdo, pero nunca debe convertirse ella misma en absurda."

lunes, 7 de octubre de 2019

LA SOCIEDAD RESCATANDO A LOS RICOS. EL ESTABLISHMENT, de Owen Jones

LA SOCIEDAD RESCATANDO A LOS RICOS. EL ESTABLISHMENT, de Owen Jones

Resultado de imagen de la sociedad rescatando  a los ricos"Anthony Browne, director general de la British Bankers’ Association (BBA), es uno de los agentes de presión de la banca más veteranos de Gran Bretaña. «No nací pensando que de mayor iba a ser cabildero de los bancos», me dice riendo cuando nos reunimos en las oficinas sorprendentemente pequeñas que tiene la BBA en el corazón del distrito financiero de Londres. Por sus antecedentes, Browne es más bien un escudero: en el pasado fue director de Policy Exchange, el think tank fundado por figuras de primera fila del Partido Conservador y financiado por intereses privados de derechas. Su carrera posterior refleja a la perfección la «puerta giratoria». Ha trabajado como director de Relaciones con el Gobierno del banco de inversiones Morgan Stanley, como jefe de asesores de Boris Johnson, el alcalde conservador de Londres, y como periodista para la BBC y los periódicos The Observer y The Times. Browne no se muerde la lengua al describir lo que representó el rescate. «Si sale cara, gano yo, y si sale cruz, perdéis vosotros, lo cual no tiene nada que ver con el capitalismo —dice—. Hay un riesgo moral, que es acabar asegurado, básicamente, por el contribuyente. Cuando se obtienen beneficios, éstos van a parar a los accionistas o a los empleados, pero cuando se pierde dinero o se quiebra, los accionistas y los empleados pagan hasta hundirse, pero el contribuyente también paga, y ahí hay un problema muy grave.»

De acuerdo con la Oficina Nacional de Control, la magnitud del rescate estatal a los bancos llegó a la asombrosa cifra de 1.162 billones de libras. A estos bancos, sin embargo, no se les exigió ninguna responsabilidad hacia el pueblo que los había rescatado: los contribuyentes no tenían a ningún representante sentado en sus consejos de administración. Los gobiernos mantuvieron a raya al contribuyente y dejaron que los bancos continuaran actuando como les venía en gana. Tal vez, la definición más asombrosa de este rescate sea la que viene de James, el vicepresidente de uno de los mayores bancos británicos, que —nuevamente, para preservar su carrera— habla conmigo de forma estrictamente extraoficial: «Se trata de un fraude corporativo a escala industrial y permitido por el gobierno».


Vale la pena hacer hincapié en la idea de James. La población pobre de Gran Bretaña ha sido abandonada a su suerte. Si el millón aproximado de familias que dependen todos los meses de usureros legales como Wonga no pueden pagar sus deudas, ahí no hay rescate del gobierno que valga. Lo que sucederá con toda probabilidad es que les llegarán alguaciles a su misma puerta para embargarles los bienes. Los pobres deben obedecer las reglas del capitalismo despiadado. Pero los bancos que han sumido al mundo en la calamidad económica, no. Para ellos hay una red de seguridad: el Estado de bienestar viene a rescatarlos."

domingo, 6 de octubre de 2019

AMAR JUNIO. ORDESA, de Manuel Vilas

AMAR JUNIO. ORDESA, de Manuel Vilas

    "...aquel jardín era una celebración del mes de junio, porque junio es anunciación del verano, es ya sol, pero no hay corrupción del verano. Cuando el mes de julio llega comienza la hemorragia, aún invisible. Agosto es el mes de la visibilidad de la septicemia del verano, de su herida, de su arrastrarse por la atmósfera, por la cara de los hombres, por las ramas de los árboles incompasivos, mientras muere..."