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lunes, 17 de febrero de 2020

Thomas Bartholin

THOMAS BARTHOLIN

"Sin libros, Dios está silencioso, la justicia dormida, las ciencias naturales paradas, la filosofía coja, las letras mudas y todas las cosas envueltas como en unas heladas tinieblas".


jueves, 13 de febrero de 2020

TRES PERIODISTAS EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. OCTUBRE ROJO EN ASTURIAS, de José Díaz Fernández

TRES PERIODISTAS EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. OCTUBRE ROJO EN ASTURIAS, de José Díaz Fernández 

Resultado de imagen de JOSEP PLA, Tres periodistas en la revolución de Asturias    "En la plaza de Mieres se registraron escenas impresionantes. Después de rendirse los guardias de Asalto, las masas pedían que dos de ellos, famosos por su dureza en reprimir manifestaciones, les fueran entregados. El comité se negó a ello. Estos dos guardias estaban heridos y había que trasladarlos al hospital de sangre. Cuando la multitud los vio llegar a la plaza, protegidos por algunos obreros, se destacaron hasta diez escopeteros que los reclamaban para rematarlos. Los obreros tuvieron necesidad de cubrirles con sus cuerpos para que no disparasen sobre ellos. Pero uno de los guardias, en un acceso de pánico, con el uniforme desgarrado y cubierto de sangre, quiso huir rompiendo el cerco de los que le protegían. No bien lo había hecho cuando cayó muerto de dos tiros de escopeta."

lunes, 10 de febrero de 2020

EL PILOTO QUE SALVÓ SU VIDA, OCTUBRE DE 1937. YO FUI PILOTO DE CAZA, de Francisco Tarazona

EL PILOTO QUE SALVÓ SU VIDA, OCTUBRE DE 1937. YO FUI PILOTO DE CAZA, de Francisco Tarazona

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    "Hoy bombardearon Gijón varias veces, una vez más después de muchas. Estamos atacando a los bimotores, cuando llegan los cazas. No nos dejan continuar. Los bombarderos pueden empezar tranquilamente a realizar su trabajo de destrucción. Comienzan a arder barcos y casas, y a volar tramos del muelle. Entre tanto, a nosotros se nos va todo el tiempo en subir, bajar, meter gases, picar a la vertical. Tirar la palanca para subir al cielo y apretar los gatillos al ver pasar una marca enemiga. No puede decirse que entable combate con un caza. A nosotros nos toca huir. Huir, y, al mismo tiempo, permanecer en el aire, en el área de combate.

    Hemos tenido —como dijo Toquero— que salvar el pellejo y guardar la ropa. Un bombardero que se ha separado de la formación es alcanzado por Huerta y Llorente. Éste va pegado a la cola del Junkers, cuando varios Heinkel 70 se dejan caer para atacarlo. Meto rápidamente el pedal derecho, y la nariz de mi «Mosca» hace frente al fuego de ellos. Pasan como rayos. Huerta los ha visto y se defiende. Llorente juega con su «Chato» en metro y medio de espacio.

    De repente, siento que me tocan y que el motor empieza a ratear. Me escapo, y vuelvo rápidamente al campo con el motor echando gran cantidad de humo. Estoy virando con el tren de aterrizaje bajado, cuando aparece a mi izquierda un Me 109. Pienso que me derribará. Logro aterrizar. Sin quitarme el paracaídas, salto del «Mosca» y echo a correr buscando dónde protegerme del ametrallamiento de mi perseguidor. A poco, desisto de hacerlo; el paracaídas me pega en las corvas a cada paso que doy, doblándomelas, Me desabrocho desesperadamente sus amarres y me lo coloco encima de la cabeza. En ese mismo momento, el Me 109 pasa disparando sus ametralladoras. Las balas levantan surtidores de tierra a mi alrededor, pero no me tocan. Tiro el paracaídas y vuelvo a correr. Siento que mis pulmones van a estallar. Logro echarme a la acequia que bordea el campo. El piloto alemán se olvida de mí y se dedica al «Mosca», pero no logra meterle ni una sola bala.

    Siento como si hubiera vuelto a nacer; la vida, a pesar de todo, es una cosa muy buena. Hubiera sido más fácil derribarme que dejarme escapar ileso. Hoy es mi día de suerte. Si me vuelvo a ver en las mismas, no lo cuento, por más novato que sea el piloto que me toque."

miércoles, 5 de febrero de 2020

MOTIVACIONES PARA ESCALAR. KURTYKA, de Bernadette MacDonald

MOTIVACIONES PARA ESCALAR. KURTYKA, de Bernadette MacDonald 

Resultado de imagen de KURTYKA    "...Su motivación inicial para escalar la cara oeste del Gasherbrum IV se arraigaba, como de costumbre, en la estética la arquitectura de aquella montaña le hipnotizaba el misterio de la pared le empujaba. La elegancia de la línea de ascensión le hipnotizaba. Cada movimiento, cada problema, cada solución de aquella larga y comprometida ascensión resultó ser un acto de creación. Su decisión de escalarla en estilo alpino fue la conclusión inevitable porque solo el estilo alpino podría ofrecerle la suprema relación creativa con aquella montaña: "cuando depositamos nuestra confianza en una montaña absurdamente bella somos fieles a nuestra vocación", escribió. "Por eso siento que escalar es una de las tareas más motivadoras y vivificantes de mi existencia. Es la droga del montañismo, la liberación"

EL ORDEN MUNDIAL TRAS LA GRAN GUERRA. LOS VENCIDOS, de Robert Gerwarth

EL ORDEN MUNDIAL TRAS LA GRAN GUERRA. LOS VENCIDOS, de Robert Gerwarth 

Imagen relacionada    "...la transformación de todo un continente previamente dominado por imperios terrestres en un continente formado por «estados nacionales». Esa cuestión tan sólo pasó a ocupar un papel primordial para la Gran Guerra en las fases finales del conflicto. Ni Londres ni París habían ido a la guerra en 1914 con el propósito de crear una «Europa de naciones», y la destrucción de los imperios continentales tan sólo se convirtió en un objetivo explícito de la guerra a partir de los primeros meses de 1918.
    Vale la pena recordar la magnitud de aquella transformación: cuando la Primera Guerra Mundial concluyó oficialmente con una victoria de los Aliados, tres imperios continentales dinásticos gigantescos, y con siglos de antigüedad —los imperios otomano, austrohúngaro y ruso— desaparecieron del mapa. Un cuarto, la Alemania imperial, que se había convertido en uno de los grandes imperios continentales durante la Gran Guerra al conquistar enormes territorios en Europa Central y Oriental, se vio considerablemente reducido, despojado de sus colonias de ultramar y transformado en una democracia parlamentaria, y con lo que muchos alemanes de todo el espectro político denominaban una «frontera sangrante» al este. Y tampoco es que los imperios vencedores de Europa Occidental no se vieran afectados por el cataclismo de la guerra: Irlanda había vivido una fallida sublevación nacionalista en 1916, pero al final logró la independencia en 1922 tras una sangrienta guerra de guerrillas contra las fuerzas británicas. En otros lugares del mundo, desde la India hasta Egipto, los incipientes movimientos nacionalistas tuvieron como fuente de inspiración el discurso público sobre el «desarrollo autónomo» y la «autodeterminación nacional» planteado (con intenciones muy diferentes) tanto por Woodrow Wilson como por Lenin, el líder de los bolcheviques rusos. Los portavoces de los pueblos que aspiraban al reconocimiento de su derecho a tener su propio Estado, entre ellos los sionistas, los armenios y los árabes, viajaron a París para promover sus reivindicaciones de «autodeterminación». Otros nuevos actores, como el primer Congreso Panafricano, exigían lo mismo, mientras que un vietnamita, segundo chef de cocina del hotel Ritz de París, Nguyeễn Sinh Cung (más conocido por su futuro nombre de guerra, Hô Chi Minh), le escribía una carta a Woodrow Wilson para exigir la independencia de su país.

Imagen relacionada    En última instancia, aquellos pequeños movimientos no europeos de descolonización iban a llevarse una decepción ante los resultados de la Conferencia de Paz de París, dado que únicamente se concedió la «autodeterminación nacional» a algunos de los estados europeos sucesores que gozaban del favor de los Aliados, pero se le negó a todos los demás. La decepción muy pronto se transformó en activismo violento: en Egipto, en la India, en Irak, en Afganistán y en Birmania, Gran Bretaña reaccionó al descontento imperial con una fuerza considerable, mientras que, a lo largo de las décadas siguientes, Francia tuvo que luchar contra la resistencia a sus ambiciones imperiales en Argelia, Siria, Indochina y Marruecos. Pero fue en Europa Centro-oriental y en los antiguos territorios del derrotado Imperio otomano donde los efectos de una guerra perdida y la implosión de las estructuras imperiales se dejaron sentir con mayor intensidad, y de una forma muy inmediata. Tras la desintegración de los imperios continentales, de sus ruinas surgieron diez nuevos estados: Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Checoslovaquia, Austria alemana, Hungría, Yugoslavia y Turquía, ya firmemente asentada en Asia. Mientras tanto, en el Levante árabe, que durante siglos había sido gobernado por los otomanos, Gran Bretaña y Francia se inventaban nuevos «estados»: Palestina, Transjordania (Jordania), Siria, Líbano y Mesopotamia (Irak) iban a convertirse en «protectorados» por mandato de la Sociedad de Naciones, administrados por Londres y París"

lunes, 3 de febrero de 2020

EN LA MENTE DEL PERRO, de Alexandra Horowitz

EN LA MENTE DEL PERRO, de Alexandra Horowitz

    "...Creer que lo que el perro piensa no es más que una forma basta de discurso humano no hace justicia al animal. Y con toda su magnífica y amplia variedad de formas de comunicarse, lo que me lleva a ver el tesoro que ocultan los perros es el propio hecho de que no empleen el lenguaje. Tal vez su silencio sea uno de sus rasgos más atractivos. No el mutismo, sino la ausencia de ruido lingüístico. Un momento de silencio compartido con el perro no tiene nada de incómodo: la mirada del perro desde el otro lado de la habitación; dormir echados uno al lado del otro. La conexión más plena se establece cuando se detiene el lenguaje." 

viernes, 31 de enero de 2020

SIENDO CON LA MONTAÑA, de Kei Taniguchi

SIENDO CON LA MONTAÑA, de Kei Taniguchi

"No me gusta llegar apresuradamente a un destino, alcanzar la base de la montaña en el menor tiempo posible y empezar inmediatamente a escalar. Para mi, esa forma de proceder es como entrar en casa de alguien con los zapatos sucios. Prefiero, por el contrario, llamar a la puerta de la montaña, saludarla, hablar con ella hasta comprendernos mejor la una a la otra, y solo entonces tratar de alcanzar su corazón." 

DE LA CARTA DE LILLIAN HELLMAN AL COMITÉ DE ACTIVIDADES ANTIAMERICANANTIAMERICANAS. TIEMPO DE CANALLAS, de Lillian Hellman

DE LA CARTA DE LILLIAN HELLMAN AL COMITÉ DE ACTIVIDADES ANTIAMERICANAS. TIEMPO DE CANALLAS,  de Lillian Hellman 

Resultado de imagen de LILLIAN HELLMAN AL COMITÉ DE ACTIVIDADES ANTIAMERICANA"...hacerle daño a gente inocente que conocí hace muchos años para salvarme yo misma es, en mi opinión, un acto inhumano, indecente y deshonroso. No he de recortar mi conciencia para estar a la moda de este año, a pesar de que hace ya tiempo decidí que mi personalidad no se adecuaba a la política, prefiriendo por ello no pertenecer a ningún grupo o partido."  

jueves, 30 de enero de 2020

DESPUES DE ESCALAR. KURTYKA, de Bernadette MacDonald

 DESPUES DE ESCALAR. KURTYKA, de Bernadette MacDonald 

Resultado de imagen de KURTYKA    "Independientemente de que el resultado hubiera sido éxito o fracaso, Voytek volvía de cada aventura alpinistica con una perspectiva nueva sobre la vida diaria. 'Las montañas actuaban como una especie de escoba gigante que barría toda la basura, todas las trivialidades, todas las cargas que transportaba conmigo procedente de neurótica vida cotidiana. Volvía de esas montañas transformado en una persona limpia e inmaculada'. Se hizo más receptivo a la belleza de la vida y del mundo que le rodeaba, aprendió a aceptar mejor las realidades de la vida, volverse mayor, más débil, enfermo. Le impactó algo que oyó al escalador esloveno Tomás Humar: 'Escalo montañas para mi alma. Cada escalada es una historia en sí misma. De cada una de ellas vuelves cambiado. Te haces más consciente y eso es lo más importante . Y si disfrutas del recorrido el resto es superfluo"

LA ORGANIZACIÓN DEL MURO DE BERLÍN. BERLÍN, 1961, de Frederick Kempe

LA ORGANIZACIÓN DEL MURO DE BERLÍN. BERLÍN, 1961, de Frederick Kempe 

Imagen relacionada    "Conversando con el embajador de la Alemania Federal en Moscú Hans Kroll, Jrushchov le diría: «No quiero ocultarle que fui yo quien dio la orden final. Es cierto que Ulbricht llevaba mucho tiempo presionando, y que en los últimos meses lo hacía con vehemencia creciente, pero no tengo intención de ocultarme detrás de Ulbricht». A continuación Jrushchov bromeó con Kroll diciendo que Ulbricht era demasiado débil como para llevar a cabo un plan como aquél. «El Muro desaparecerá algún día, pero sólo cuando los motivos que han llevado a su construcción hayan desaparecido también», le dijo Jrushchov a Kroll.

    La decisión de Jrushchov había sido agónica. El líder soviético era consciente de que la medida tendría una gran repercusión en la reputación global del socialismo. «¿Qué debería haber hecho?», se preguntaría más tarde. «Era una evidencia que, de no detener el flujo masivo de refugiados, la economía de la Alemania del Este se habría derrumbado. Sin embargo, tan sólo disponíamos de dos tipos de contramedidas: cortar el tráfico aéreo o construir el Muro. La primera habría provocado un serio conflicto con Estados Unidos que posiblemente habría desembocado en una guerra, un riesgo al que no podía ni quería exponerme. Así pues, el Muro era la única solución que nos quedaba.»[6] (Sergéi N. Jrushchov, Creation of a Superpower, 454-455; Kroll, Lebenserinnerungen, 512, 527; Nikita S. Jrushchov, Khrushchev Remembers: The Glasnost Tapes, 169.)

    Después de que Jrushchov comunicara su decisión sobre Berlín Este, Kvitsinsky localizó a Ulbricht en la Volkskammer, donde asistía a una sesión del parlamento unicameral de la Alemania del Este, cuyas decisiones, como sucedía con casi todo lo demás en el país, obedecían a sus dictados.

    Pervujin le comunicó a un satisfecho Ulbricht que tenía el visto bueno de Jrushchov para empezar con los preparativos prácticos para cerrar la frontera berlinesa, pero que debía actuar con el mayor secretismo. «De cara a Occidente, debe ser una operación rápida e inesperada», dijo Pervujin.

    Con un silencio asombrado, los dos soviéticos escucharon a Ulbricht recitar sin atisbo de emoción los detalles de lo que era ya un plan meticulosamente concebido.

    La única forma de cerrar la frontera lo bastante rápido, dijo Ulbricht, y sin perder el elemento sorpresa, era utilizando una ingente cantidad de alambre de púas y alambrada. El líder de la Alemania del Este sabía perfectamente dónde conseguirlos y cómo trasladarlos a Berlín sin alertar a los servicios de espionaje occidentales. Justo antes de cerrar las fronteras, ordenaría la detención completa del metro y el tren elevado, dijo. Instalaría un gigantesco muro de cristal irrompible en la estación de tren de Friedrichstrasse, por la que pasaba la mayor parte del tráfico entre las dos partes de Berlín, para que los berlineses del Este no pudieran montar en los trenes que se dirigían al Berlín Oeste y escapar así al cierre.

    Los soviéticos no debían subestimar la dificultad de cerrar la frontera, le dijo Ulbricht a Pervujin. La acción tendría lugar durante las primeras horas de la mañana de domingo, cuando el tráfico a través de la frontera sería menor y la mayoría de berlineses se hallarían fuera de la ciudad. Los 50 000 berlineses del Este que trabajaban en Berlín Oeste durante la semana, los llamados Grenzgänger o «cruzafronteras», estarían pasando el fin de semana en casa y quedarían atrapados en la trampa de Ulbricht.

    Ulbricht declaró que tan sólo compartiría los detalles de la operación con un puñado de sus lugartenientes de confianza: el jefe de seguridad del Politburó Erich Honecker, que dirigiría la operación; el jefe de Seguridad Estatal y jefe de la policía secreta Erich Mielke; el ministro del Interior Karl Maron; el ministro de Defensa Heinz Hoffmann, y el ministro de Transportes Erwin Kramer. Ulbricht dijo que una sola persona, su guardaespaldas jefe, sería la encargada de entregar en mano las novedades sobre los preparativos a Pervujin y Kvitsinsky."