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martes, 7 de abril de 2020

EL SECRETO DEL TIO OSCAR, de Fernando Trujillo Sanz

    Nuria no colaboraba. Tenía la vista perdida en el suelo y el ceño fruncido. A Lucas le pareció que estaba muy concentrada. A Silvia, por otra parte, se la veía inmersa en la duda. El tono de sus palabras delataba que su confianza en su propia teoría empezaba a flaquear. Lucas no la culpó. Quería decirle algo que la animara y le demostrase que él estaba con ella, pero no se le ocurrió nada. Pensó en las letras y en la posible palabra que estuviese formando el coche. No tenía sentido. Después de todo, tal vez el Escarabajo paraba en lugares aleatorios por una causa que desconocían y eran sus ansias de aventura las que les habían llevado a creer en la otra versión de los hechos.

—Se os ve un poco abatidos —dijo Carlos—. ¿Ya os rendís, nenas? ¿Dónde está toda la energía que empleasteis antes para discutir conmigo cuando me negaba a venir? 

—¿Quieres decir que ahora crees en el Escarabajo «escritor»? —preguntó Silvia tímidamente. 

Lucas también quería saber la respuesta a esa pregunta. 

—No lo sé, la verdad —contestó Carlos en tono sincero—. Pero sí creo lo que ha dicho mi hermana. Esto es algo único. Y estoy convencido de que no hay peligro dentro del coche. —Silvia dibujó una sonrisa al escucharle—. Hay algo más. Tu teoría de las letras es impresionante. Estudiando la Ingeniería de Caminos o no, a mí nunca se me habría ocurrido. Tenéis que seguir pensando en ello para dar con la explicación. 

Silvia se sonrojó por las palabras de Carlos. No se las esperaba. 

—Tú también puedes colaborar. 

—¿Yo? —se rió Carlos—. Yo sólo sirvo para jugar a las cartas. Si dependéis de mí para desvelar el misterio, lo lleváis claro. El Escarabajo podría escribir El Quijote entero antes de que yo… 

—¡Lo tengo! —gritó Nuria dando un salto en el asiento—. Dices que ayer se detuvo en las curvas que formaban la ‘S’ en la que acabamos de estar, ¿no es así? —le preguntó a su hermano. Carlos y Lucas asintieron entusiasmados—. Eso significa que la palabra empieza con una ‘S’. 

—Entonces tenemos soyos —dijo Lucas—. Tampoco es que sea muy esclarecedor. 

—Lucas, concéntrate —le pidió Nuria—. Puede que no te guste lo que te voy a decir. —Lucas se preocupó un poco por esa advertencia—. No es una palabra. Son dos. La primera es soy. La segunda empieza por os. Te apuesto lo que quieras a que la siguiente letra es una ‘C’. ¿No lo entendéis? 

—Óscar —dijo Silvia de repente—. Soy Óscar . Tú tío, Lucas. 

Lucas y Carlos se quedaron petrificados. Parecía muy lógico. Tenía que ser eso. Lo cual implicaba…

—No es el coche el que está escribiendo, Lucas —dijo Nuria—. Es tu tío Óscar. Sé que suena imposible pero tú escúchame. Sustituye el mapa de carreteras de Madrid, o de esta parte, por un tablero gigante, y al coche por un vaso. 

Le llevó un tiempo entender lo que Nuria quería decir. Era sencillamente imposible, casi ni se atrevía a pronunciarlo en voz alta. 

—¿O-Ouija? —logró tartamudear Lucas tras unos segundos. 

—Efectivamente —dijo Nuria—. Si no estoy loca, estamos participando en una sesión de espiritismo acojonante.

domingo, 5 de abril de 2020

EL DIA MAS CALIENTE DE LA GUERRA FRÍA. BERLÍN,1961, de Frederick Kempe

EL DIA MAS CALIENTE DE LA GUERRA FRÍA. BERLÍN,1961, de Frederick Kempe


    Desafiando la húmeda noche, numerosos berlineses se reunieron en las calles que desembocaban en Checkpoint Charlie. A la mañana siguiente, los periódicos hablarían de unas quinientas personas, una multitud considerable teniendo en cuenta que podrían haber sido testigos de los primeros disparos de una guerra termonuclear. Tras una escalada de la tensión que se había prolongado durante seis días, los tanques americanos M48 Patton y los tanques soviéticos T-72 se encontraron cara a cara; eran diez por bando, con unas dos docenas más que aguardaban en la reserva, cerca de allí.

    Armada apenas con paraguas y chaquetas con capucha para protegerse de la llovizna, la multitud fue ocupando los mejores puntos estratégicos de la Friedrichstrasse, la Mauerstrasse y la Zimmerstrasse, las tres calles que confluían en el principal paso fronterizo para peatones y vehículos civiles y militares aliados entre el Berlín Este y el Berlín Oeste. Algunos se apostaron en los tejados; otros, entre ellos un gran número de fotógrafos y reporteros, se asomaban por las ventanas de los edificios bajos colindantes, en cuyas fachadas era aún visible el rastro de los bombardeos de la guerra.

    Informando desde el escenario de los hechos con todo el dramatismo de su imponente voz de barítono, el periodista de la NBC Daniel Schorr dijo a sus radioyentes: «La guerra fría ha adquirido una nueva dimensión esta noche, cuando combatientes americanos y rusos se han encarado por primera vez en la historia. Hasta hoy, el conflicto Este-Oeste se había desarrollado a través de terceros, como Alemania y otros países. Pero esta noche los dos superpoderes se han enfrentado cara a cara, cuando un grupo de tanques rusos y otro de tanques estadounidenses Patton situados a menos de cien metros unos de otros se han encañonado mutuamente…».

El día que casi estalla la tercera guerra mundial por culpa de la ...    La situación era tan tensa que cuando un helicóptero americano realizó un vuelo rasante para hacer un reconocimiento del campo de batalla, un policía de la Alemania del Este, presa del pánico, gritó «¡cuerpo a tierra!» y la multitud obediente se tendió boca abajo en el suelo. «Es una escena extraña, casi increíble», afirmó Schorr. «Los soldados estadounidenses están junto a sus tanques, comiendo de una cocina de campaña, mientras los habitantes del Berlín Oeste contemplan boquiabiertos los hechos desde detrás de la zona acordonada y compran bretzels, la escena iluminada por unos focos instalados en el lado Este, mientras los tanques soviéticos permanecen casi invisibles entre las penumbras.»

    Entre la multitud circulaban rumores de que se preparaba una guerra en Berlín. Es geht los um drei Uhr. («Va a empezar a las tres de la madrugada.») Una emisora de radio del Berlín Oeste informó de que el general retirado Lucius Clay, el nuevo representante especial del presidente Kennedy en Berlín, se dirigía con actitud fanfarrona, al estilo de Hollywood, hacia la frontera para ordenar personalmente los primeros disparos. Se propagó también otro rumor según el cual el comandante de la policía militar estadounidense en Checkpoint Charlie había golpeado a su homólogo de la Alemania del Este, y que ambos bandos ardían en deseos de enfrentarse a tiros. Se decía también que varias compañías soviéticas al completo se dirigían ya hacia Berlín para poner fin de una vez por todas a la libertad de la ciudad. Los berlineses, de por sí, tenían tendencia a los cotilleos incluso en el peor de los momentos. La mayoría de los presentes habían vivido una Guerra Mundial (si no dos), por lo que no les costaba nada imaginar que cualquier cosa era posible.
    Clay, que había comandado el puente aéreo que en 1948 había rescatado el Berlín Oeste de un sitio soviético de trescientos días, había desencadenado el actual conflicto hacía una semana por un asunto que la mayoría de sus superiores en Washington no consideraban lo bastante importante como para provocar un enfrentamiento abierto. Vulnerando los acuerdos entre las cuatro potencias que controlaban la ciudad, la policía fronteriza de la Alemania del Este había empezado a pedir la documentación a los civiles aliados que deseaban acceder a la zona soviética de Berlín, cuando, hasta entonces, había bastado con que sus vehículos lucieran la matrícula correspondiente.

Checkpoint Charlie, then and now. | Muro de berlín, Caida del muro ...    Convencido por propia experiencia de que los soviéticos se dedicarían a comerse poco a poco los derechos de los ciudadanos del Oeste como si de salami se tratara a menos que les pararan los pies incluso en los asuntos más triviales, Clay se había negado a ceder y había ordenado que escoltas armados velaran por la libre circulación de los vehículos civiles a través de los pasos fronterizos. Soldados armados con fusiles con bayoneta y respaldados por tanques americanos habían flanqueado los vehículos mientras estos sorteaban los obstáculos de hormigón de los puntos de control, pintados a rayas blancas y rojas.
    En un primer momento, la reacción frontal de Clay dio el resultado esperado y los guardias de frontera de la Alemania del Este se echaron atrás. Sin embargo, Jrushchov ordenó inmediatamente que sus tropas igualaran la potencia de fuego estadounidense tanque a tanque y que se prepararan para una escalada de hostilidades si era necesario. En un curioso intento (que finalmente se reveló como infructuoso) para poder negar los hechos si era necesario, Jrushchov ordenó que se cubrieran los emblemas nacionales de los tanques soviéticos y que sus pilotos vistieran uniformes negros sin insignias.

    Cuando los tanques rusos se dirigieron hacia Checkpoint Charlie esa tarde para detener la operación de Clay, transformaron una disputa fronteriza de baja intensidad con la Alemania del Este en una guerra de nervios entre los dos países más poderosos del mundo. Los comandantes estadounidense y soviético, apostados en sus respectivos centros de operaciones de emergencias, situados en extremos opuestos de Berlín, sopesaban su siguiente movimiento mientras esperaban ansiosos las órdenes del presidente John F. Kennedy y del primer ministro Nikita Jrushchov.
Qué hago yo aquí?: CheckPoint Charlie. "You are leaving the ...
    Mientras los líderes deliberaban, en Washington y en Moscú, la tripulación de los tanques americanos, bajo las órdenes del comandante Thomas Tyree, evaluó nerviosamente las fuerzas de sus oponentes a través de la línea divisoria entre el Este y el Oeste más famosa del mundo. En una dramática operación nocturna, el 13 de agosto de 1961, apenas dos meses y medio antes, tropas y policías de la Alemania del Este, con apoyo soviético, habían desplegado los primeros tramos de alambrada de púas alrededor de los 170 kilómetros de circunferencia del Berlín Oeste, en un intento por contener el éxodo de refugiados que amenazaba la existencia del estado comunista a largo plazo.
Desde entonces, los comunistas habían reforzado la línea fronteriza con bloques de cemento, mortero, trampas antitanque, torres de vigilancia y perros de presa. El corresponsal de la Mutual Broadcasting Network en Berlín, Norman Gelb, describió lo que el mundo empezaba a conocer con el nombre de «el Muro de Berlín» como «el plan de reurbanización más extraordinario e impertinente de todos los tiempos… que serpentea por la ciudad como el telón de fondo de una pesadilla». Periodistas, fotógrafos, líderes políticos, espías, generales y turistas acudieron a Berlín para ver con sus propios ojos cómo lo que Winston Churchill había definido como el «telón de acero» adquiría entidad física.

    Si en algo coincidieron todos fue en que la demostración de fuerza de los tanques ante Checkpoint Charlie no era un ejercicio militar. Aquella mañana, Tyree se aseguró de que sus hombres cargaban los tanques con munición auténtica y de que llevaban las metralletas a media carga. Además, los hombres de Tyree habían montado palas excavadoras en sus tanques. Durante unos ejercicios de entrenamiento para aquel momento concreto, Tyree había preparado a sus hombres para que penetraran en el Berlín Este pacíficamente a través de Checkpoint Charlie (algo que los acuerdos firmados entre las cuatro potencias permitían), para acto seguido derruir el Muro de Berlín a medio construir durante el trayecto de vuelta y retar así a los comunistas a responder.

    Para calentarse y para calmar sus nervios, los conductores de los tanques americanos dieron gas a fondo con los motores en punto muerto, generando así un estruendo aterrador. Sin embargo, el pequeño contingente aliado de 12 000 soldados, de los que tan sólo 6500 eran americanos, no tendrían ninguna posibilidad de victoria en un enfrentamiento convencional contra los aproximadamente 350 000 soldados soviéticos que había apostados en las inmediaciones de Berlín. Los hombres de Tyree sabían que estaban a un paso de una guerra global, que podía transformarse fácilmente en guerra nuclear en menos tiempo del que se tarda en decir auf Wiedersehen.
El corresponsal de la agencia Reuters Adam Kellett-Long, que acudió precipitadamente a Checkpoint Charlie para ofrecer una primera crónica del conflicto, se alarmó al fijarse en el ansioso soldado afro-americano que estaba a cargo de la metralleta que había montada encima de uno de los tanques estadounidenses. «Como a este chico le tiemble un poco más el pulso, se le va a disparar el arma y desencadenará la Tercera Guerra Mundial», se dijo Kellett-Long.

    Alrededor de la medianoche en Berlín (o sobre las 18.00 en Washington), los asesores de seguridad de Kennedy celebraban una reunión de urgencia en la Sala del Gabinete de la Casa Blanca. El presidente estaba cada vez más nervioso y temía que la situación pudiera escapárseles de las manos. Esa misma semana, los responsables de estrategia militar de su gobierno habían terminado de elaborar un detallado plan de contingencia que, en caso necesario, preveía un primer ataque nuclear contra la Unión Soviética que habría dejado a su adversario devastado e incapaz de responder militarmente. El presidente aún no había aprobado el plan y había acribillado a sus expertos con preguntas escépticas. Sin embargo, aquel escenario catastrófico ensombrecía el humor del presidente cuando se sentó a la mesa de reuniones junto al asesor de seguridad nacional McGeorge Bundy, el secretario de estado Dean Rusk, el secretario de defensa Robert McNamara, el jefe del Mando Conjunto del Estado Mayor, el general Lyman Lemnitzer, y otros funcionarios de alto rango de su gobierno.
The controversial plan to redevelop Checkpoint Charlie | Cities ...    Desde la reunión, y a través de una línea segura, llamaron al general Clay a su sala de mapas en el Berlín Oeste. A Clay le habían dicho que Bundy estaba al teléfono y que deseaba hablar con él, por lo que se sorprendió al oír la voz del mismísimo Kennedy.

    «Hola, señor presidente», dijo Clay en voz alta, lo que acalló de golpe el zumbido que hasta entonces se oía tras él, en el centro de mando.

    «¿Cómo va todo por ahí?», preguntó Kennedy en una voz que pretendía pasar por tranquila y relajada.

    Clay le dijo que estaba todo bajo control. «Tenemos diez tanques en Checkpoint Charlie», explicó. «Los rusos también tienen diez tanques, o sea que estamos empatados.»

    Entonces un asesor le pasó una nota.

    «Señor presidente, debo modificar esas cantidades. Me acaban de comunicar que los rusos tienen veinte tanques más de camino, lo que iguala el número exacto de tanques de los que disponemos en Berlín. Así pues, mandaremos los veinte tanques que nos quedan. No se preocupe, señor presidente. Han igualado nuestros dispositivos tanque a tanque, eso es otra demostración de que no tienen intención de hacer nada», dijo.

    El presidente hizo sus cálculos. Si lo soviéticos mandaban aún más efectivos, Clay no dispondría de fuerzas convencionales para responder. Kennedy examinó los rostros de preocupación de los presentes en la sala. Entonces puso los pies encima de la mesa, intentando mandar un mensaje de serenidad a aquellos hombres que temían que el asunto pudiera estar saliéndose de madre.

    «De acuerdo, no pasa nada», le dijo el presidente a Clay. «No pierdan los nervios.»

    «Señor presidente», respondió Clay con su franqueza habitual, «no son nuestros nervios lo que nos preocupa, sino los suyos, ahí en Washington.»

EMILY DICKINSON

EMILY DICKINSON

"A todos se debe la mañana,
a algunos la noche.
Sólo a unos pocos elegidos,
la luz de la aurora."

sábado, 4 de abril de 2020

EL APRENDIZAJE DE MIKE TYSON. TODA LA VERDAD, de Mike Tyson

EL APRENDIZAJE DE MIKE TYSON. TODA LA VERDAD, de Mike Tyson

Mike Tyson admite que se drogaba en peleas y que usaba un pene ...    "«El boxeo es un espectáculo de manera que, para tener éxito, un luchador no sólo debe vencer, sino hacerlo de un modo excitante. Debe soltar puñetazos que lleven malas intenciones», nos decía siempre. Quería que realizara contragolpes agresivos, obligando a mis rivales a golpear o a correr. Cus intentaba en todo momento manipular al oponente sobre el cuadrilátero. Si no cesabas de eludir sus golpes, acababan frustrados y perdían confianza. Entonces estaban hundidos. Esquiva el golpe y contraataca. Muévete y atiza al mismo tiempo. Fuerza la situación. Era de la opinión de que los golpes cortos podían ser más duros que los largos. Era de la opinión de que golpear fuerte no tenía nada de físico, sino que era completamente emocional. Emociones controladas.
(.. )
"A quien Cus adoraba más era a Henry Armstrong. Atacaba sin parar a sus oponentes hasta agotarlos. —Ataque continuo, sin descansos —me contó Cus—. Defenderse bien a base de mover la cabeza, eso es lo que haría Armstrong. Hacer añicos la fuerza de voluntad del rival, destruirlo anímicamente; que descubra que las causas que le mueven son mentira."

EL OBJETIVO DE LOS MUSEOS. EL ARTE COMO TERAPIA, de Alain de Botton y Jhon Armstrong

EL OBJETIVO DE LOS MUSEOS. EL ARTE COMO TERAPIA,  de Alain de Botton y Jhon Armstrong 

    "El objetivo de los museos no debería ser amar el arte, sino servirnos de inspiración para, mediante la apreciación de sus obras, amar lo que los artistas han amado: una diferencia menor, pero crucial. "

miércoles, 1 de abril de 2020

IDENTIDAD NACIONAL ARTISTICA. EL ARTE COMO TERAPIA, de Alain de Botton y John Armstrong

IDENTIDAD NACIONAL ARTISTICA. EL ARTE COMO TERAPIA, de Alain de Botton y John Armstrong

Tetera Porcelana Inglesa Antigua - Sadler & Sons (1 Lt ...    "En 1995 Nikolaus Pevsner se propuso descubrir donde localizar la identidad nacional de Inglaterra en el arte de su pasado. Lo revolucionario fue lo que encontró. A diferencia de otros historiadores, no o localizó en los monumentos , los grandes edificios gubernamentales o los monumentos conmemorativos de guerras de siglos pasados. Encontró lo inglés del arte ingles -y de la identidad inglesa-  en las soperas, sillas, estanterias de libros y picaportes de la nacion."

lunes, 30 de marzo de 2020

WINSTON CHURCHILL

WINSTON CHURCHILL

“La cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor”,
En un papagayo navega mi niño — Steemit

LOS EXPERIMENTOS DE MENGELE EN AUSCHWITZ. INFANCIA EN TRAJE DE RAYAS, de Bogdan Bartnikowski

LOS EXPERIMENTOS DE MENGELE EN AUSCHWITZ. INFANCIA EN TRAJE DE RAYAS, de Bogdan Bartnikowski

-No sabes nada... ¿has escuchado que aquí hay un doctor de las SS que se llama Mengele?

Auschwitz, 75 aniversario: el doctor Mengele y sus 10 experimentos ...-Mengele... .encogí los hombros- ¿Es uno de esos que vienen a las selecciones?

-Exacto. Mengele ha hecho alguno de sus experimentos con Henio. Me lo ha dicho un prisionero del hospital. Ha preguntado por Henio. Escucha, ¡pero ni una palabra a nadie! Henio ha desaparecido del hospital, ha muerto. De otro modo ya estaría ahí... -, dijo señalando con la cabeza en dirección al crematorio.

-¿Y qué le ha hecho Mengele a Henio?
Josef Mengele: El más cruel y despiadado criminal de guerra Nazi ...
-Le quería cambiar el color de los ojos.

-¿Y para qué? ¿Y lo ha conseguido?
-No. Ese prisionero del hospital me ha dicho que probó con un ojo, pero que la infección se le paso al otro ¡y acabó fatal! Si nadie se ocupa de Henio, si lo descubren aquí, con nosotros... -el delegado agitó la mano- será su fin. Se irá a la cámara de gas.

-¿Henio a la camara de gas? ¡¡¡No!!!

-¡Silencio! Aunque.... si se tiene que quedar ciego para toda la vida, quien sabe si no será mejor...

-Pero si es tan silencioso, tan obediente...

-En el hospital le mandaron que fuera silencioso. Maldita sea, nadie se lo creería. Cuando ese canalla va al barraron infantil lo hace solo para escoger a un nuevo grupo de conejillos. Mata a esos niños, los ciega, y ellos vuelan a sus brazos como si fuese su padre... Que tendrá ese canalla que los niños lo adoran, hijo de su madre...

Las últimas horas del monstruo nazi | Internacional | EL PAÍS
Megele, a la izquierda
-Señor delegado, protejamos a Henio.
-Y yo que puedo hacer, muchacho, nada...

-Escondamoslo en alguna parte... - supliqué.

    El encargado sonrió con tristeza.

-Qué más me gustaría. Hablaré a ver qué se puede hacer, aunque lo dudo. Ese Mengele recuerda a sus conejillos, los recuerda bien. En principio Henio ha muerto, pero... venga, vuelve con él.
La Casa de Cultura de Arriondas dedica una exposición y una ...
    Me encaramé a la litera, me senté sobre las tablas y miré los labios ligeramente temblorosos de Henio. Estiró tímidamente la mano y me toco delicadamente con los dedos.

-Eres tú-, se alegró.

-Sí-, respondí-. No tengas miedo, estoy aquí, no me voy."

jueves, 26 de marzo de 2020

RAINER MARIA RILKE



“Deja que todo te pase, la belleza y el terror, solo sigue andando, ningún sentimiento es definitivo”.

LA PRESENCIA DE NAZIS EN LOS ORIGENES DE LA ALEMANIA ACTUAL. FRANQUISMO S.A., de Antonio Maestre

LA PRESENCIA DE NAZIS EN LOS ORIGENES DE LA ALEMANIA ACTUAL. FRANQUISMO S.A., de Antonio Maestre 

    La presencia de jerarcas nazis como Hans Globke en el gobierno de la Alemania Occidental de Konrad Adenauer no fue una excepción. El canciller alemán situó al frente del Bundesnachrichtendienst (BND), los servicios secretos de Alemania Occidental, a Reinhard Gehlen (1902-1979), un alto cargo de la Wehrmacht en el Frente del Este durante la guerra contra la URSS ascendido al alto mando de la contrainteligencia. Fueron sus conocimientos al respecto los que le valieron un puesto de preeminencia para los EEUU, ya que logró ocultar los archivos de la Fremde Heere Ost (FHO) para ponerlos a disposición de la inteligencia militar y así evitar la cárcel. Tras lograr un acuerdo con los EEUU, Reinhard Gehlen salió de prisión y a través de la «Organización Gehlen» formó un equipo mercenario de inteligencia anticomunista que estuvo dando apoyo a la Bund Deutscher Jugend (BDJ), una estructura paramilitar formada por miembros de la Wehrmacht o las SS construida para luchar contra el comunismo y que contó con elementos del nazismo tan relevantes como Klaus Barbie. Sus actuaciones tras la Segunda Guerra Mundial en contra del comunismo llamaron la atención de Konrad Adenauer, que en 1956 transformó esa red de mercenarios en el Bundesnachrichtendienst, poniendo a Reinhard Gehlen a dirigirlo y conformando así el que es, a día hoy, el Servicio Federal de Inteligencia de Alemania.
Resultado de imagen de PRESENCIA DE NAZIS EN LOS ORIGENES DE LA ALEMANIA ACTUAL    La decisión de la administración Adenauer de situar a antiguos nazis al frente de los órganos más relevantes de la inteligencia de la Alemania Occidental tuvo implicaciones directas en el apoyo y la protección dados a la multitud de miembros del nazismo implicados directamente en el Holocausto huidos por todo el mundo. Las investigaciones de Bodo Hechelhammer, historiador alemán al mando del grupo de investigación y trabajo «Historia del BND», dedicado a estudiar los orígenes del servicio alemán de inteligencia, sacaron a la luz cómo el gobierno de Konrad Adenauer tuvo a sueldo a Walter Rauff, inventor de las cámaras de gas. Entre los años 1958 y 1962 cobró más de 70.000 marcos del Estado alemán y dietas por viajes de trabajo al servicio del BND.

    El historiador Klaus-Dietmar Henke identificó cómo el BND eliminó archivos que mostraban la relación del servicio de inteligencia alemán con al menos 250 miembros del régimen nazi. En el año 2010 el diario Der Spiegel afirmó que por lo menos un 10 por 100 de los agentes del BND tenían vínculos con el nazismo. Entre los nombres que aportó destacaban dos, los de Johannes Clemens y Georg Wilimzig. Clemens fue miembro del Sicherheitsdienst des Reichsführers-SS (SD) y uno de los responsables directos de la matanza de las Fosas Ardeatinas, un fusilamiento masivo de 335 civiles en Roma en represalia por una acción partisana contra un batallón nazi. Por su parte, Georg Wilimzig fue miembro de la Gestapo y del Einsatzgruppen IV (escuadrones de la muerte) destinado en Polonia durante su invasión.

    Todas estas relaciones de miembros del nazismo con las estructuras de la Alemania Occidental, que acabaron conformando las estructuras mismas de la Alemania que hoy conocemos, aconsejan tomar distancia al considerar el caso alemán como un ejemplo a seguir