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viernes, 22 de octubre de 2021

EL MACONDO AFRICANO, de Javier Brandoli Manzano

 EL MACONDO AFRICANO, de Javier Brandoli Manzano

De nuevo por Mozambique, me adentro en este libro contado por un periodista freelance, guía turístico, director de resort, fotógrafo y lo que haga falta para estar donde quiere estar. Que no es otro sitio que entre las historias de la gente comun africana, la original. El las transmite con esa nata de asombro ante lo incomprensible y lo inesperado, de ahi la referencia a Macondo del titulo. Para un occidental, este mundo tiene su magia particular. Y es cierto, aquel fue para mi uno de los viajes mas sorprendentes, mas duros también, y que no sabría muy bien como calificar. Siempre he tenido la sensación de que, para mis entendederas, Africa me supera. No termino de racionalizarla como América, Europa o Asia. Siempre sientes que algo se te escapa. Lo que mas me ha gustado de este libro es que el autor no llega, mira y se va. Eso es lo que hacemos la mayoria. No; Brandoli llega observa, ve algo que le gusta y se queda con todas sus consecuencias de trabajo, salud, amistad, seguridad personal y ocio. Y pasado su tiempo, se va. Eso es un viajero para mi, el resto somo turistas, que tampoco es tan malo despues de todo.

Hay un remedo de Aureliano Buendia en el capitulo que dedica a un Parque Transnacional, el de Gorongosa, con su filón de dolor y milagro. Algo que el autor intenta transmitir en su estilo con ciertas pinceladas concreta y expresivas.

Ya me gano su atención hablándome de Vilanculos y las Islas Bazaruto, uno de esos enclaves índicos memorables alejados de otros con mas renombre. Yo estuve por allí en años parecidos a los que el autor narra, y guardo muy buen recuerdo. La suerte que tengo con este libro es que el pasó mucho mas tiempo, conoció a mucha mas gente y me ha transmitido historias de pobreza, de negocios llevados entre negros y portugueses de cualquier manera, de las secuelas de la guerra civil tras la independencia, su recuerdo... Quien quiera ir por aquellas latitudes le será de mucho provecho: las playas son de postal, la gente muy tranquila aunque también muy pobre. 

La segunda mitad del libro esta también dedicada a otros viajes por Sudáfrica, Namibia, Botsuana, Zimbabue y el mismo Mozambique. Viajes que se pueden fechar entre 2010 y 2015 y que se acogen a alguna singularidad percibida en la region.

El prologo es de Javier Reverte y he de decir que, habiéndole leído muchos libros, incluidos los de Africa, prefiero este de Brandoli por su cercanía en los problemas a los que se enfrenta, por estar mucho mas cerca de la población que el, por afinidad en la forma de ver esas situaciones del día a día con voluntad de quemar la mayoría de los barcos ante una retirada fácil a España. Incluso es tan generoso como para nombrar otros libros libros que le ayudaron a entender Africa, como cuando cita:

"No hice la revolucion para permanecer pobre"- ¿Lo dijo un político sudafricano, o un politico de la Transicion española? Fue uno africano, pero, con todo, qué bueno es leer... Cita que es parte de un capitulo dedicado a reflexiones sobre el sentido de la cooperacion internacional (es muy critico), la corrupcion y el ejemplo concreto de gente en la que si cree. Como él dice, eso solo se lo ha dado el ser director de un hotel donde confraterniza tanto con los turistas, ricos o con posibles al menos, como con sus empleados, invariablemente pobres y muy zarandeados por la vida.

No es que me parezca poco sincero Reverte, es que me lo parece mucho mas Brandoli al menos en este libro. El unico suyo en mis manos hasta ahora. Espero que haya mas. 

A continuacion añado algunas fotos de Vilanculos y Maputo (Mozambique), escenarios frecuentes del libro.

Pescadores y las Bazaruto al fondo

Idilico, nada saturado al menos por aquellos años. Vilanculos

La arena blanca de Vilanculos

Baobab. Los hay por todo lugar en esa costa

Las playas de Vilanculos. Un dhow se acerca a tierra

Cuando aquello no tira solo. Maputo

La comida nos llega a las puerta de la chapa, el nombre de los taxis (tipo nissan vanette), de la mano de las mas trabajadoras personas del pais

Recuerdos de la guerra civil

El taller de arreglos textiles no tiene paredes en una calle de Maputo. Algo que me sorprendio es que la arena se colaba por todas las calles

Seguramente esta barcaza, como el pais, vivo mejores tiempos. Vilanculos

La vida en la calle es una de las cosas mas atractivas de la capital mozambiqueña

Y ese pez puede esta en tu plato para la cena. Vilanculos

Me quede hipnotizado con este pescador frente al mar bravo que de vez en cuando lo regaba de agua salada. Ahi se mantenia sobre esa roca de superficie afilada como cuchillas

Me dedique un dia a recorrer la costa norte de Vilanculos con gran placer y tranquilidad

No recuerdo muy bien, pero en el traslado de Maputo a Vilanculos hay un momento en el que metes en una barca y cruzas un pequeño golfo. Ahi estoy, encantado siempre de que me dejen compartir estas cosas, sus cosas, su vida, con un tio al que de nada conocen y que tiene tanto por aprender

Un alto en el camino para comprar comida y matar el hambre de mediodia


lunes, 18 de octubre de 2021

CUADERNO DE MEMORIAS COLONIALES, de Isabela Figueiredo

CUADERNO DE MEMORIAS COLONIALES, de Isabela Figueiredo


Me decidí por este libro de una forma subjetiva, porque no tenia ni idea de su existencia. Aunque parece ser que en Portugal fue muy comentado en su momento. Unas vacaciones me fui al sur de Africa y uno de los mejores recuerdos los tengo de Mozambique. Periódicamente leo algo relacionado con este pais bañado por el océano Indico.
El caso es que este libro tiene mucho de autobiografía, hasta el punto de incluir fotos de la autora de pequeña en aquella region del mundo cuando era colonia portuguesa. Es una novela corta, intensa, cruda cuando el tema se pone feo... lo mismo con la brutalidad del padre con los negros que cuando los negros se toman la revancha en el momento de la independencia a machetazos. El cambio histórico pasa por el momento en que Lorenço Marques, la capital muy al sur del pais, se convierte en la actual Maputo, y el FRELIMO toma el poder. 
Es un relato con dos líneas principales muy claras en mi opinión: una es la relacion con el padre, que va desde un enamoramiento infantil de el hasta una "caída de la venda de los ojos" cuando es repatriada a Portugal y comprende que aquello que pasaba por normal no estuvo bien, y su padre tampoco. No llega a ponerse en plan Karamazov de que haya necesidad de acabar con el padre, pero es un bajón llegar a la metrópoli y que seas lo ultimo de lo ultimo en un pais que acaba de echar al ultimo dictador después de Salazar y que de repente se encuentra con gente que tienes que acoger y con la que nadie contaba.

"Yo trepaba al viejo limonero para huir de mi madre, hablar sola, jugar con los gatos e imaginar mundos nuevos, otro mundo reconstruido. Aquel no funcionaba".

La otra linea de avance de la novela es el colonialismo portugués. Aunque sea desconocido en general, la historia nos dice que fue muy salvaje. Incluso la CIA estudió el tema y tomó ideas que le valieron en su lucha en Vietnam. Les tenían respeto a los portugueses en Angola y Mozambique. Pero la visión de la autora en el libro es la de una mujer madura que recupera los recuerdos de niña en su tierra de origen, su interacción con los africanos y lo que veia entre los europeos en general y la población original. Y es muy interesante. Ella es una preadolescente y la época es entre 1970-74. A veces es un tono evocador e intimista, otras veces realista y crudo, con esos vaivenes emocionales de la edad.

"Un blanco y un negro no eran solo razas diferentes. La distancia entre blancos y negros era equivalente a la que existe entre especies distintas."

Por supuesto que se lee fácilmente y es muy entretenido, instructivo de como era el entramado colonial a pie de calle, en la "normalidad" de una colonia que se resiste a perder un orgullo fuera de lugar.
Dejo aquí un enlace que puede enriquecer la idea sobre esta lectura:
https://elpais.com/babelia/2021-04-02/carta-al-padre-colonialista.html

lunes, 11 de octubre de 2021

EL CANTO DE HIAWATHA, de H. W. Longfellow

 EL CANTO DE HIAWATHA, de H. W. Longfellow

 Un hermoso libro sobre la vida de un legendario indio, Hiawatha. Se desarrolla en la zona al sur del lago Superior, los estados de lo que hoy es Michigan, Illinois, Wisconsin. Hiawatha es un indio de los onondaga, un lider de los mohawks de finales del siglo XV, o siglo XVI. El libro es de 1855, así que la distancia entre mito y realidad es lo que recoge el autor además de los adornos propios que han creado un libro acerca de este hombre legendario. Me ha recordado a algunas sagas nórdicas, en concreto al Kalevala, sin que por ello tenga que tener ninguna conexión real con este ultimo. Pero las ganas de crear, o no olvidar, una mitología propia del Nuevo Mundo son materia para ensalzar la cultura india y la belleza de esta tierra, tan generosa en parajes naturales e historias orales transmitidas a través de generaciones. Como todo héroe, tiene un origen enlazado con los dioses. Su compañera es Minnehaha, Agua-que-rie, y le acompañan otros ilustres en algunas de sus aventuras con malhadados dioses, un villano al estilo Loki, escenas de caza, su relacion armónica con los animales a los que entiende en su habla, y de una espiritualidad india de consideración por parte el hombre blanco. Aspecto este ultimo que conlleva, al aparecer los invasores blancos en escena al final del libro, su desaparición pese a que recomienda a sus compañeros de tribu aceptarlos.

Hay una explicación del origen del maíz, un alimento en el continente para el que cada pueblo en distintas regiones da una versión propia de algo tan importante para el sustento. Es una forma mítica de explicar el mundo. Otras historias son iniciáticas del guerrero, otras explican aspectos de su cultura.

Yo no buscaría mucha historicidad india en el libro, parece todo muy tamizado por los deseos de agradar del autor. Pero son muy bellas las imágenes que despliega a lo largo de este corto libro de sucesos en la vida de Hiawatha. Viene con muchas ilustraciones de finales del siglo XIX, hechas por F. Remington. Merece la pena ser leído

lunes, 4 de octubre de 2021

LA QUINTA REINA DE ENRIQUE VIII, de Ford Madox Ford

 LA QUINTA REINA DE ENRIQUE VIII, de Ford Madox Ford

Al comenzar el libro, se me hizo inevitable recordar el comienzo de una gran película, Un hombre para la eternidad (A man for all seasons, de Fred Zinnemann). Y lo mismo pasa en algunos otros momentos de lectura, de manera que algo de deuda tiene aquella película de 1966 con este libro. Casi me lo imaginaba como una continuación de aquella. Por ambas aparecen idénticos personajes excepto los directamente vinculados con la protagonista de este libro, Catalina Howard. Bien podría ser la base de un guion para una serie, porque para teatro ya casi se lo imagina uno cuando lee este pequeño tocho de 750 paginas.

Una de las cosas que mas destacan positivamente de esta obra es el estilo casi teatral de los diálogos, muy vivos, realimente ingeniosos como el tira y afloja de Udal cuando se casa con la posadera de Paris.

El libro es ameno, supongo que tan histórico como lo era la película, es decir, poco. Pero son interesantes los planteamientos de honestidad, el sentido del bien y del mal tan típicos de cualquier narración, a dos niveles: individual por lo que solo afecta a la esfera de lo privado, y político en cuanto afecta al gobierno de un estado. El catalizador de estas controversias es un personaje exclusivo, el único que no puede cambiar mientras el resto va desapareciendo o incluyéndose en la trama a golpe de conspiración. Y ese personaje es el poco recomendable Enrique VIII, al que Catalina en las ultimas paginas de este novelón histórico, canta las cuarenta como nadie se atreve, sabiéndose ya condenada de antemano y próximamente decapitada, como así fue.

Buscando referencias de este libro, apenas las encontré, si bien se dice que es una de las grandes novelas históricas del siglo XX. Visto lo superficiales que son las novelas del genero actuales, y la gran cantidad de paginas inútiles con que se inflan, me temo que es una gran novela en comparación a la media. No así si se la compara con otros grandes clásicos como Memorias de Adriano u otras. Sirva esta lectura, por tanto, al menos de entretenimiento.

"-Si -respondió ella con voz entristecida-, hoy me salvareis, pero mañana unas necias palabras de mis enemigos os moverán de nuevo a matarme. Al día siguiente os arrepentiréis y al otro os arrepentiréis también de haberos arrepentido. De modo y manera que daréis tumbos y os haréis reproches. Si hoy enviáis un mensajero a Roma, mañana enviareis otro, por una ruta mas corta para que ataje, a detener al primero. Y os digo una cosa: que yo no soy la clase de persona que tolera que su nombre ande de boca en boca durante muchos días. Prefiero ser llamada pecadora, juzgada, ejecutada y olvidada. Por eso estoy contenta de que se me condene a muerte-

-Vos no moriréis! -gritó el rey-. ¡Por Dios que vos no moriréis! Yo no puedo vivir sin vos. Kat... Kat...

-Si -dijo ella-, y debo morir porque vos no sois de los que se aguantan en su sitio frente a los vientos..."

Y es que la intriga gira en la vuelta a la obediencia a Roma del rey como cabeza de la Iglesia en Inglaterra: los papistas lo desean, los protestantes y anglicanos no. Pero en realidad nadie lo quiere porque todos se han enriquecido con las riquezas confiscadas la Iglesia Catolica y las ordenes religiosas. ¿Nadie? No, solo una reina advenediza y poco mas...


sábado, 2 de octubre de 2021

UN CAPRICHO DE LA NATURALEZA, de Nadine Gordimer

UN CAPRICHO DE LA NATURALEZA, de Nadine Gordimer



",,,,—. ¿Así que no sólo viste los delfines, sino que nadaste entre ellos? Son unos animales maravillosos. Ah, Joe, ¿y aquel disco? ¿No teníamos un disco de unos delfines cantando o hablando, grabado en el mar, de Cousteau o alguien así? Sería un buen regalo para Olga. Hillela se lo podría regalar para darle las gracias. Tengo que buscarlo. -—Empezó a comer sin cesar, con los ojos fijos en el plato, como un niño obligado a hacerlo. La interrupción de la animación dejó un vacío del que nadie pudo escapar. Entonces salió de ella otra voz, sólo para Joe—: Y tenemos que pensar en tu trabajo. Eso es lo que tenía que haber dicho. Ahí está el quid. Si nosotros… bueno, yo, pero es lo mismo, nadie separaría la culpabilidad, ¿verdad…? Si nos metiéramos en este tipo de cosas, un día u otro se sabría, y tu credibilidad…
Él cerró los ojos momentáneamente y los volvió a abrir.
—… quiero decir tu integridad profesional, se iría a rodar. Para siempre. Y lo que puedes hacer en los tribunales es mucho más importante…
Él sacudió la cabeza, incitando a la corrección.
—No, bueno, no son excusas. Ya sabemos que lo más importante es que a la gente le guste lo que hemos hecho…, pero tu trabajo también es absolutamente necesario, en el mismo contexto. Hay que ser sensato. Tenía que habérselo dicho. Debería ir a otros con este tipo de cosas. Tendría que habérselo dicho. No a las casas de los abogados. Tenía que haberle dicho que, si te acusaban de participar de cualquier modo que no sea profesional, no podrías volver a ocuparte de ese tipo de casos, ¿no? Deberían comprender que también necesitan a gente como tú.
—Has actuado correctamente, y no hay nada más que decir.
El chico y la chica vieron que Pauline manejaba torpemente el cuchillo y el tenedor. Los soltó y sus manos se buscaron; cada uno de los rígidos dedos se abrió paso por los intersticios que quedaban entre los de la otra mano.
—Es de esperar que la gente sea consecuente con lo que dice. Ya te puedes imaginar cómo correrá la noticia. Ella es de los que se ocupan de que sea así…
Joe puso punto final a la cuestión retorciendo el labio y la lengua para sacarse una pepita de tomate que se le había metido en una muela.
Pauline se retiró el pelo de la cara, sujetándolo con fuerza en la nuca durante un momento, exhibiendo su desnudez, las sienes que siempre estaban cubiertas, y luego se soltó de nuevo la melena.
—¡Ay, los delfines, Hillela! Me encantan esas historias de que salvan a gente que se está ahogando y empujan barcas que se hunden hasta la orilla. Ojalá fueran ciertas."

sábado, 25 de septiembre de 2021

LA FRONTERA BULGARIA-TURQUIA. UNA CALLE SIN NOMBRE, de Kapka Kassabova

LA FRONTERA BULGARIA-TURQUIA. UNA CALLE SIN NOMBRE, de Kapka Kassabova 
Durante la guerra fría, a esta zona fronteriza del Parque Natural de Strandzha la llamaban el Surco de la Muerte. Aquí era donde las patrullas de guardias protegían nuestra Patria y el Pacto de Varsovia del enemigo capitalista imperialista: Turquía y sus aliados de la OTAN. Según esa lógica, si Turquía atacaba, los permanentemente atrincherados soldados abrirían fuego desde sus posiciones y resistirían hasta que el Ejército soviético acudiese al rescate. Aquí no se permitía la presencia de civiles y las patrullas tenían instrucciones de disparar a cualquier cosa que se moviese: habitualmente, jóvenes búlgaros, rumanos o alemanes del Este. Aquellas cosas que se movían creían, equivocadamente, que esta zona fronteriza no estaría tan escrupulosamente vigilada como el Muro de Berlín. Las cosas que se movían eran jóvenes, y eso los hacía pensar que eran indestructibles e inteligentísimos, pero la última imagen que quedaba grabada en sus retinas era el cañón de un arma. El cuerpo que ya no se movía era despojado de sus escasas pertenencias y arrojado a una fosa común. Si la cosa que se movía era un alemán del Este, los servicios de seguridad del Estado búlgaro informaban a la Stasi acerca del trágico accidente: un ahogamiento en la playa, un accidente de tráfico, un ataque al corazón, una lástima que los jóvenes vayan con tan poco cuidado. La Stasi trasladaba la noticia, y a veces el cuerpo, a la familia, que no tenía más remedio que aceptarlo sin rechistar. Poner una reclamación no era posible. El número de alemanes del Este que murieron a lo largo de esta frontera supera a la suma de los que lo hicieron en todas las demás fronteras juntas. El número exacto de búlgaros, rumanos, checoslovacos, húngaros y polacos muertos se desconoce, nadie se ha tomado la molestia de averiguarlo, pero alcanza los varios cientos. En cualquier caso, ahora ya no se pueden encontrar los ficheros. Cuando un autor alemán que está preparando un libro sobre estas ejecuciones fronterizas solicitó recientemente la colaboración del Ministerio del Interior –una versión actualizada del viejo Ministerio de la Verdad–, este guardó silencio. Quizá no llegó a suceder nunca. Si no hay pruebas, no se puede demostrar nada. Me pregunto cuántos de aquellos glamurosos extranjeros a los que espiaba por el rabillo del ojo en la playa eran también espiados por agentes costeros del servicio de seguridad del Estado búlgaro y la Stasi. Cuántos de ellos se lanzaron a intentar sortear las alambradas del bloque socialista. Cuántos yacen en estas montañas, su juventud doblemente enterrada: una por los soldados que cumplían órdenes; otra, por toda esta vegetación dormida llena de herrumbrosos tanques y agujeros de la memoria.

martes, 21 de septiembre de 2021

 LO FACIL QUE ES ROBAR A LA GENTE PARA UN POLITICO. WHITE TRASH, de Nancy Isenberg

"...en privado, Johnson no siempre dio muestras de consideración hacia los blancos pobres de las zonas rurales. En una ocasión en que recorría en coche el estado de Tennessee y se cruzó con un grupo de mujeres «de su casa» que enarbolaban pancartas racistas, comentó: «¿Sabes de dónde viene todo esto, en el fondo? Si consigues convencer al blanco más tirado de que está por encima del mejor de los hombres de color, ni se enterará de que le estás metiendo la mano en el bolsillo. ¡Demonios! ¡Dale a alguien a quien menospreciar y te dará todo lo que tenga!». Lyndon B. Johnson sabía perfectamente, como ya dijera el premio Nobel William Faulkner, que el falso orgullo del blanco pobre era un factor que le debilitaba. En los tiempos en que ejerció la presidencia nunca perdió de vista la capital importancia de la clase y la raza en la fracturada cultura del sur..."

lunes, 20 de septiembre de 2021

SOBRE ELOGIEMOS AHORA A HOMBRES FAMOSOS. WHITE TRASH, de Nancy Isenberg



Agee iniciaba el libro preguntándose en voz alta si un hombre educado en Harvard y perteneciente a la clase media como él mismo podía evitar que todo cuanto escribiera sobre los blancos pobres acabara convirtiéndoles en entidades destinadas a suscitar compasión o repugnancia. No quería verse reducido a la simple condición de diletante boquiabierto. ¿Cómo sentirse facultado para «fisgonear» en lo más íntimo de la existencia de un grupo de seres humanos indefensos y cubiertos de espantosas cicatrices psicológicas? ¿Cómo creerse autorizado para hurgar en la vida cotidiana de una familia rural ignorante y desatendida, con la intención de exponer, a la vista de otro grupo de personas, la desnudez, el menoscabo y la humillación de esa forma de vida en nombre de la ciencia o del «periodismo honesto»? ¿Existía siquiera la posibilidad de transmitir a otros la «cruel exhibición de lo que es»? Probablemente no.

Así las cosas, Agee decidió adoptar diferentes estrategias y ofrecer una pormenorizada descripción de los objetos materiales: zapatos y monos de trabajo, el sucinto conjunto de muebles del hogar del campesino… Con meticulosa atención al detalle, el escritor trató de imitar con las palabras la «gélida» visión de la cámara fotográfica. Otro de los aspectos en que se aparta del periodismo convencional queda plasmado al intercalar lo que imagina que son los pensamientos inexpresados del aparcero pobre con los insultos íntegros y sin censura que había escuchado salir de la boca de los terratenientes. En la mente del labriego, Agee da voz al escepticismo, a la incredulidad: ¿cómo hemos podido dejarnos «atrapar» así; cómo hemos llegado a esta situación, a vivir «sin ayuda, sin esperanza»…? Agee confiere sentimientos reales a sus personajes, los colorea con lamentos descriptivos. La crueldad del dueño de las tierras queda reflejada en las risotadas de este al enterarse de que Agee disfruta con la «comida casera» de los arrendatarios. El plantador maldice al jornalero pobre y le tilda de «sucio hijo de puta» por jactarse de que no había podido llevarle a su familia una pastilla de jabón en cinco años. Una de las mujeres perteneciente a las familias campesinas resulta ser, en opinión del terrateniente, la «peor zorra» de esta parte del país (aventajada solo por su madre). Toda la panda era, según el propietario, «la escoria más arrastrada que pueda uno encontrarse».

Esta chifladura de Agee obedecía a un método. En su narrativa, extrañamente introspectiva y profundamente inquietante, el autor intenta obligar a los lectores a superar los clichés convencionales con los que se enjuicia al pobre. En lugar de instarles a atribuir toda la culpa a los propios desfavorecidos, Agee solicita a quienes recorren sus páginas que reconozcan su cómplice participación en la gestación del desvalimiento. Los pobres no son torpes ni lentos de entendederas, insiste, simplemente han interiorizado una especie de «anestesia» que les adormece y les impide reaccionar contra la «vergüenza y el ultraje que suponen las incomodidades, la inseguridad y la condición de inferiores» en que se les tiene sumidos. La clase media del sur es la que más debiera abochornarse, y sobre todo quienes pretenden excusar su propia insensibilidad e indiferencia con la muletilla de que «ya tienen “costumbre” de vivir así».

Pese a su ulterior éxito literario, lo cierto es que, en 1941, el incómodo texto de Agee tuvo una escasa acogida....

lunes, 6 de septiembre de 2021

LLUVIA ROJA, de Cees Nooteboom

LLUVIA ROJA,  de Cees Nooteboom


"Me pregunté cuándo había empezado a leer de verdad. En el seminario de los franciscanos y los agustinos leí a Cicerón y Ovidio, Platón, Jenofonte y Homero, de modo que ya me había adentrado en el Parnaso antes de conocer las periferias, arrabales, parques y desiertos de la literatura contemporánea. Más adelante envidié a escritores como Proust, Borges y Nabokov por hallar en las bibliotecas de sus padres todos los tesoros con los que se alimentarían el resto de su vida. En mi casa no había libros, a mí me tocó descubrirlo todo solo, libros y mundo. Los monjes me enseñaron a leer, eso sí, y les estaré eternamente agradecido por ello. Pero la relación entre la lectura y mi propia vida —una literatura que no fuera de mármol, sino que tuviera que ver conmigo mismo y con el desconcertante mundo que me rodeaba— no la descubrí hasta más tarde. Son procesos que no empiezan un día determinado, aunque sí creo que puedo indicar el año: 1953. Fue el año en que decidí descubrir el mundo en autostop, sin equipaje y sin dinero. Tenía diecinueve años, y eché a caminar, literalmente. Pero también fue el año en el que leí por primera vez a Sartre y a Faulkner. Lo recuerdo porque siempre apuntaba la fecha en los libros que compraba. Sanctuary de Faulkner, L’Existentialisme est un humanisme de Sartre, los dos en su lengua original. A saber lo que comprendí de ellos entonces, pero de una cosa estoy seguro: aquel año, viajando y leyendo, abrí la puerta de mi libertad. Desde entonces no he dejado de caminar y no he dejado de leer."

viernes, 30 de julio de 2021

HERTA MULLER. A LA SOMBRA DE EUROPA, de Robert D. Kaplan

HERTA MULLER. A LA SOMBRA DE EUROPA, de Robert D. Kaplan


Los alemanes étnicos no solo vivían en Transilvania. Varios centenares de miles se establecieron en la región del Banato, en la zona suroeste de Rumanía, por ejemplo. En el siglo XVIII, los emperadores Habsburgo los animaron a que ocupasen aquella tierra de paso del Imperio Austríaco. Tal vez estos alemanes recibieran el nombre de suabos porque iniciaron el viaje hacia el Banato desde la ciudad de Ulm, al sur de Alemania, al paso del Danubio por Suabia. El régimen de Ceauşescu, cuando fusionó el nacionalismo extremo con el comunismo, inició una fuerte represión contra ellos además de contra otras minorías étnicas, lo que propició que multitud de suabos abandonasen el territorio durante la última fase de la Guerra Fría. Por cada emigrante al que se permitía salir, el régimen de Ceauşescu exigía una recompensa al gobierno de Alemania Occidental. Lo mismo sucedió con el resto de la población alemana étnica que deseaba salir, así como con los judíos (cuya retribución corrió a cargo de los gobiernos israelí y estadounidense). 

He sacado a colación a los suabos por el considerable impacto que la prosa de Herta Müller tuvo sobre mí. En 2009, Müller fue galardonada con el premio Nobel por sus memorias y los relatos biográficos de su niñez, cuando era una suaba en el Banato de la era de Ceauşescu. La opresión aparece en todos sus textos, aunque raras veces escribe abiertamente sobre ella. En lugar de hacerlo directamente, consigue atravesar al lector con unas crudas imágenes de silencio, crueldad y vacuidad: despliega un mundo material que, aun siendo rural y tradicional, está privado de belleza o de una estética edificante. Mientras que el barro y las herramientas u otros objetos vinculados a la tierra pueden considerarse casi joyas cargadas de sensualidad en la poesía del fallecido poeta nacido en la Irlanda del Norte y también premio Nobel Seamus Heaney, en la obra de Müller estas mismas imágenes no dan tregua:


 La nieve cae sobre los perros callejeros. El frío corroe las fachadas con su sal. En algunos sitios se desprenden los letreros. Los hombres embozados que regresan de la taberna bajo sus gorros de piel apolillados pasan de largo sin pensar en nada y hablando solos. Es un agua amarillenta y dura y, al lavar, suelta sémola en vez de espuma y deja la ropa blanca, áspera y gris. Papá llegaba a casa borracho todos los días. Mamá apoyó las palmas de la mano contra la estufa de azulejos y estalló en sollozos. No hay crepúsculo matutino ni vespertino. El crepúsculo está en los rostros de las gentes.

La represión no solo se encuentra en las prisiones y los pelotones de fusilamiento. Puede tratarse también de un tedio más mundano y extenuante, una sensación que Müller reconstruye fielmente.