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lunes, 18 de noviembre de 2019

LAS DELACIONES DE ELIA KAZAN. TIEMPO DE CANALLAS,de Lillian Hellman

LAS DELACIONES DE ELIA KAZAN. TIEMPO DE CANALLAS,de Lillian Hellman 

Resultado de imagen de TIEMPO DE CANALLAS,de Lillian Hellman    "....Algunas semanas después de mi cena con Odets, Elia Kazan, a quien todo el mundo llamaba Gadge, me informó que Spyros Skouras le había dicho que, a menos que se presentara ante el Comité como «testigo bien dispuesto», no volvería a hacer otra película en Hollywood. Antes de decirme algo tan sencillo, pasamos una media hora extraña en el bar del hotel Plaza. Me era imposible comprender lo que estaba tratando de decirme, entre tartamudeos e indirectas. Gadge no es un tipo ambiguo; con la excusa de que yo necesitaba hacer una llamada, telefoneé a Kermit Bloomgarden, productor teatral de mis obras y de La muerte de un viajante, dirigida por Kazan. (Kermit y Gadge se conocían desde jóvenes, pero yo nunca había conocido bien a Kazan). Le dije a Kermit por el teléfono que no entendía por qué Kazan me había invitado a unos tragos con él, y que si tenía alguna idea de qué estaba tratando de decirme.

    —Te está diciendo que ha decidido colaborar con el Comité. Lo sé porque me lo confesó esta mañana.

    Cuando regresé de hacer mi llamada, hablamos unos minutos más y me inventé la excusa de un compromiso ineludible. Estaba lloviendo y tuvimos que esperar frente a la puerta del hotel, mientras llegaba un taxi. Yo no quería hablar más con él, y aguardamos allí en silencio un buen rato, hasta que Kazan dijo súbitamente.

    —Para ti es fácil hacer lo que te dé la gana, porque de seguro ya te habrás gastado toda la plata que ganaste.

    Esto me desconcertó durante semanas, hasta que entendí por fin lo que había querido decirme; era lo mismo que mi abuela rica solía repetirle a sus amistades de clase media baja y a sus parientes venidos a menos; lo mismo que en una ocasión le oí decir a su chofer, Fritz, a quien ella había bautizado Hal: «Los pobres tienen menos preocupaciones que los ricos. El dinero no agobia a quienes no lo tienen»."

domingo, 17 de noviembre de 2019

LANGREO MINERO, 1934. TRES PERIODISTAS EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. EL OCTUBRE ROJO EN ASTURIAS, de José Díaz Fernández

LANGREO MINERO, 1934. TRES PERIODISTAS EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. EL OCTUBRE ROJO EN ASTURIAS, de José Díaz Fernández 

Imagen relacionada    "Así como en la cuenca de Mieres fue fácil rendir a la fuerza pública, en la de Langreo no sucedió lo mismo. Langreo es un inmenso valle, a orillas del río Nalón, que corre sucio, desgarrado y espeso, en medio de unos pueblos apretados y oscuros, desparramados al azar en la falda de la montaña llena de caries y de túneles. La vegetación está manchada de carbonilla y de humo. Allí, en efecto, se perdió la aldea de que hablaba Palacio Valdés. En época normal los trenes mineros entran y salen en las explotaciones, como alimañas en sus madrigueras. Desde Sama hasta Sotrondio, corre una inmensa prole de pequeños pueblos, donde se amontonan las casas estrechas, sucias, pitañosas, morada de numerosas familias obreras. Lo característico de las zonas mineras es la escasez de viviendas. De modo que los obreros viven hacinados en misérrimos zaquizamíes que en vez de atraerlos al hogar, les expulsan de él. Gracias a los chigres (tabernas) y a las Casas del Pueblo, donde encontraban el mundo civilizado —cine, teatro, cantina, biblioteca—, los mineros aprendían los rudimentos de la solidaridad social. La pobreza y el destierro alimentaban cada día su odio de clase y encendían en ellos la rebeldía, atizada más tarde con la propaganda de un marxismo puramente sentimental."

jueves, 14 de noviembre de 2019

CONTAR HISTORIAS. CUENTOS, de Isaac B. Singer

CONTAR HISTORIAS. CUENTOS, de Isaac B. Singer

    "El afán por transmitir mensajes ha hecho olvidar a muchos escritores que contar una historia es la razón de ser de la prosa artística."
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martes, 12 de noviembre de 2019

LA LENGUA DE LOS ENAMORADOS ORDESA, de Manuel Vilas

LA LENGUA DE LOS ENAMORADOS  ORDESA, de Manuel Vilas 

    "Me dolía especialmente el desmoronamiento de la ternura. Vienen a mi cabeza frases que ella decía, llenas de bondad. Entonces supe que la muerte de una relación es en realidad la muerte de un lenguaje secreto. Una relación que muere da origen a una lengua muerta. Lo dijo el escritor Jordi Carrión en un estado de Facebook: «Cada pareja, cuando se enamora y se frecuenta y convive y se ama, crea un idioma que solo pertenece a ellos dos. Ese idioma privado, lleno de neologismos, inflexiones, campos semánticos y sobrentendidos, tiene solamente dos hablantes. Empieza a morir cuando se separan. Muere del todo cuando los dos encuentran nuevas parejas, inventan nuevos lenguajes, superan el duelo que sobrevive a toda muerte. Son millones, las lenguas muertas»."

lunes, 11 de noviembre de 2019

LA ALTANERIA DE LOS ALTOS MANDOS DEL EJÉRCITO NAZI CUANDO SON APRESADOS. PILOTO DE STUKAS, de Ulrich Rudel

LA ALTANERIA DE LOS ALTOS MANDOS DEL EJÉRCITO NAZI CUANDO SON APRESADOS. PILOTO DE STUKAS, de Ulrich Rudel

Resultado de imagen de Ulrich Rudel    "Mi avión es el primero que se posa en la pista. Un soldado americano viene corriendo, amenazándome con una pistola. Abro el techo de la cabina y alarga la mano hacia mi condecoración para arrancármela; lo rechazo para atrás y cierro de nuevo mi cabina. Creo que este contacto hubiera terminado probablemente mal si en este momento no llegan a intervenir unos oficiales americanos que se habían acercado en un «jeep»; echan de allí a su soldado tan codicioso. Al acercarse se dan cuenta de que el vendaje de mi pierna está todo ensangrentado; es una consecuencia de los combates sostenidos en el Saaz. Me llevan primero a su botiquín, donde me hacen una cura. Niermann me acompaña a todas partes y no me pierde de vista. Por último, me instalan en una gran habitación de una de las edificaciones, convertida en el pabellón de oficiales.


    Aquí me encuentro con los demás compañeros; cuando entro se ponen en pie y me saludan en la forma que nos fue ordenado por el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas del Reich. En el otro extremo de la sala se encuentran varios oficiales de la U. S. Army; parece que a ellos no les gusta este saludo, pues se levanta un murmullo. Creo que pertenecen a un grupo mixto de caza que está estacionado en esta base con sus Mustangs y Thunderbolt. Se me acerca un intérprete preguntándome si hablo inglés. Me hace saber en seguida que a su comandante no le ha gustado este saludo provocador.

—Aunque supiera hablar el inglés, eso sería lo de menos; aquí estamos en Alemania y hablamos alemán —le contesto—. En lo que al saludo se refiere, éste nos ha sido ordenado así por la superioridad, y como somos soldados estamos acostumbrados a cumplir con las órdenes que nos dan. Además, nos interesa muy poco si este saludo es de su agrado o no. Dígale a su comandante que constituimos la escuadra «Immelmann» y que hemos aterrizado aquí porque no queremos permanecer con los soviets. Tampoco es nuestra intención discutir sobre este asunto. Quisiéramos lavarnos y comer cualquier cosa.

    Algunos de los oficiales siguen poniendo mala cara, pero conseguimos poder lavarnos en el cuarto de baño.
(...)

    Me comunican por la mañana que debo trasladarme inmediatamente al cuartel general de la Novena Fuerza Aérea en Erlangen. Me niego a cumplir la orden hasta tanto no me restituyan todos los objetos robados. Solamente cuando me dan las mayores seguridades de que me devolverán todos mis objetos cuando encuentren a los ladrones, y después de decirme que el asunto es muy importante, me dejo convencer y parto para la ciudad citada, siempre acompañado de Niermann. En la Novena Fuerza Aérea somos interrogados, en primer lugar, por tres jefes del Estado Mayor, todos con el grado de coronel. Para empezar, me muestran varias fotografías de supuestas torturas y barbaridades hechas por nosotros y fotografiadas por ellos. Como nosotros «hemos luchado para eso, somos cómplices y culpables». No quieren creerme cuando les digo que jamás vi ni oí nada sobre campos de concentración. Si efectivamente han ocurrido estas cosas, sería muy lamentable y despreciable en todo sentido y habría que castigar severamente a los verdaderos culpables. Sin embargo, les digo, no solamente en mi patria habría ocurrido esto. En todas las épocas, los pueblos han hecho cosas semejantes. Les recuerdo lo que los ingleses hicieron con los bóers en África del Sur. Por lo tanto, habría que juzgar con justicia. No puedo convencerme que estos montones de cadáveres que figuran en las fotografías sean de campos de concentración. Estas escenas, añado, aparecen sólo sobre el papel; pero cuando en realidad se han visto ha sido después de las incursiones de los cuatrimotores aliados sobre Dresden y Hamburgo y muchas otras ciudades alemanas que fueron atacadas y bombardeadas con bombas explosivas e incendiarias. Millares y millares de mujeres y niños han perecido de esta manera. Si además de esto los señores tienen tanto interés en atrocidades y crueldades, podrán encontrar un abundantísimo material «viviente» en los campos de sus aliados del Este.

    Nunca más vuelven a mostrarme las fotos. Después de mis palabras, un oficial, jefe del protocolo, dice, lanzándonos una mirada envenenada: «¡Típicos oficiales nazis!». No consigo comprender por qué se me cataloga de «típico oficial nazi» si únicamente he dicho la verdad. Parece que estos señores desconocen que nunca hemos luchado por un partido político, sino por Alemania. Cumpliendo este ideal han muerto millones de nuestros compañeros. Cuando les aseguro que algún día se arrepentirán de haber destruido el último bastión contra el comunismo, sólo dan una importancia propagandística a mis palabras y no me lo quieren creer.


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Hans-Ulrich Rudel (izquierda) con Isabel y Juan Perón en Buenos Aires.
    Están convencidos que decimos esto para tratar de separar a los aliados entre sí.
(...)

    El viaje a través de Cherburgo hasta el nuevo campamento, en las cercanías de Carentan, no es muy agradable; la población civil francesa recibe a pedradas hasta a soldados heridos de gravedad. Muchas veces pensamos en la vida tranquila que llevaban sus obreros en Alemania. Muchos de ellos sabían apreciar el hecho de que conteníamos a los rusos en el Este. También los que ahora nos tiran piedras despertarán algún día.

    Las condiciones de vida en este campamento son más o menos las mismas que en Inglaterra. Tampoco aquí me quieren operar, por el momento, ni puedo pensar en que me den de baja debido al empleo militar que ostento. Un buen día me llevan al aeródromo de Cherburgo, y mi primer pensamiento es que me quieren entregar a los rusos. ¡Esto sí que supondría algo para los soviets! Tener en sus manos al mariscal Schocrner, representante de las luchas en tierra, y a mí, exponente de la guerra en el aire. La brújula indica que volamos con rumbo 300 grados. ¿Así que vamos a Inglaterra? ¿Por qué? Aterrizamos a unos 30 kilómetros de la costa, en el campo de Tangmere, donde se halla instalada la escuela de pilotos de la RAF. Aquí me entero de que el group-captain Bader ha sido el promotor de mi traslado. Bader es el as número uno de Inglaterra y a la vez el aviador más popular de la RAF. Durante la campaña de Francia fue derribado por nosotros y desde ese momento vuela con dos piernas artificiales. Se había enterado de que me encontraba en el aeródromo de Carentan. El mismo estuvo prisionero de los alemanes, intentando en varias ocasiones evadirse, y sabe presentar de otra forma las cosas que como lo hacen esos eternos difamadores que nos quieren presentar a toda costa como bárbaros.

    Esta temporada en Inglaterra es como un veraneo para mí en el que puedo recuperar las fuerzas perdidas en los diferentes campamentos; por primera vez vuelvo a experimentar aquí que todavía existe una estimación por las hazañas y los sufrimientos del enemigo, que todavía hay un sentir caballeresco que debería ser común en todos los cuerpos de oficiales del mundo."

viernes, 8 de noviembre de 2019

NUESTRO PASADO. ORDESA, de Manuel Vilas

NUESTRO PASADO. ORDESA, de Manuel Vilas 

"El pasado de cualquier hombre o mujer de más de cincuenta años se convierte en un enigma. Es imposible resolverlo. Solo queda enamorarse del enigma."

LOS SACERDOTES SABOTEADORES. PILOTO DE STUKAS, de Hans-Ulrich Rudel

LOS SACERDOTES SABOTEADORES. PILOTO DE STUKAS, de Hans-Ulrich Rudel

    "...al recordar nuestra estancia en Crimea. Cuando me hallaba en Sarabous y después de los servicios me entretenía en el lanzamiento del peso y del disco, veía con frecuencia aterrizar un aparato pintado de negro. En él embarcaban unos misteriosos pasajeros. Un miembro de la tripulación me confió, bajo palabra de guardar el secreto, de lo que se trataba. Sacerdotes rusos, con sus largas barbas y sus ropajes, oriundos de la región del Cáucaso, donde tanto aprecian la libertad, volaban con frecuencia para cumplir volutariamente importantes misiones encomendadas por el mando alemán. Transportaban consigo un pequeño paquete: un aparato fotográfico o un explosivo, según la misión de que se tratase. Veían en la victoria alemana la sola posibilidad de recobrar su independencia, y con ella el derecho a practicar libremente su religión. Eran combatientes fanáticos de la libertad contra el bolchevismo mundial, lo que los convertía en nuestros aliados. Todavía los sigo viendo ante mí: hombres de barba blanca, con facciones viriles y de apostura escultural. Traían informes de toda clase de las más apartadas regiones de Rusia después de ausencias que duraban meses. Con mucha frecuencia sucumbían, al lanzarse en paracaídas, al cumplir su misión o, en el regreso, al intentar franquear las líneas soviéticas. Quedé vivamente impresionado al enterarme de que estos religiosos saltaban de noche en paracaídas, sin titubear un solo momento y sólo movidos por la fe y la justicia de su causa. En esta época nos estábamos batiendo en las inmediaciones del Cáucaso y ellos se lanzaban en diversos valles, donde encontraban a sus parientes o amigos, con los cuales organizaban la resistencia o preparaban los sabotajes.

    Todos estos recuerdos me vuelven a la memoria mientras pienso en el origen de las fotografías que tengo ante mis ojos."
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jueves, 7 de noviembre de 2019

VIDA INTIMA DE LA SOCIEDAD COMUNISTA EN CHECOSLOVAQUIA. HAVEL, de Michael Zantovsky

VIDA INTIMA DE LA SOCIEDAD COMUNISTA EN CHECOSLOVAQUIA. HAVEL, de Michael Zantovsky

Resultado de imagen de CHECOSLOVAQUIA    "De hecho, la amplitud de la opresión era inmensa, aunque su intensidad no fuera, en la mayoría de los casos directamente mortífera. Docenas de personas fueron encarceladas. Decenas de miles de checoslovacos abandonaron el país para empezar una nueva vida en otro lugar, a menudo para no regresar jamás. Más de 300.000 personas fueron expulsadas del partido comunista, no ya por haber apoyado las reformas liberales, sino por ser reacias abjurar de su herejia y a realizar humillantes actos públicos de arrepentimiento.

    La estrategia de normalizacion, pues este era el eufemismo oficial por el que se justificaba incesantemente en unos medios sometidos a una renovada censura, logro hacer que la vida en el país pareciera 'normal'. La gente iba a trabajar y veía la televisión por la tarde, seguían haciendo bebés, y los trenes llegaban más o menos a su hora. 
    Sin embargo, por debajo de la superficie toda la vida pública y social se detuvo en seco. En los medios, el fermento de 2 años atrás fue sustituido por una interminable, repetitiva y soporifera sarta de sandeces. Se disolvieron todas las organizaciones y asociaciones independientes, se repudiaba cualquier tipo de pensamiento autónomo. Los libros de texto eran purgados de cualquier contenido remotamente inconsistente con la línea oficial, o que oliera a creatividad y originalidad individual, que ahora se incluían en la lista de pecados mortales. Se arrasaron muchos barrios antiguos y hermosos, y el centro de muchos pueblos, a fin de poder hacer sitio para enormes bloques de viviendas donde se podía alojar y supervisar eficazmente a un gran número de personas, que así se veían obligadas a vigilarse mutuamente. Los viajes al extranjero se redujeron al mínimo, y solo se concedían a unos pocos elegidos; era necesario un permiso especial de salida incluso para viajar a la Yugoslavia socialista.

Resultado de imagen de CHECOSLOVAQUIA    Era comprensible que la gente intentara compensar en su vida privada el vacío y la desolación. El florecimiento de la industria de las casas de campo en sentido literal, la necesidad de disponer de un lugar en el campo donde la gente pudiera refugiarse en privado con la familia y sus amigos, y dedicar los fines de semana a un agotador pero para variar fructífero trabajo manual a fin de hacer habitables y embellecer aquellas viviendas, no era más que uno de los síntomas. Otro síntoma eran los bares a rebosar, donde la gente podía pasarse las tardes emborrachándose con cerveza barata pero excelente, o con vino barato pero espantoso. Otro indicio eran las costumbres sexuales más bien relajadas. Las distintas combinaciones de esos tres factores daban lugar a una interminable sucesión de fiestas y otro tipo de reuniones cuyo objetivo era matar el tiempo de la forma más absurda y placentera. Había numerosos establecimientos muy conocidos, y refugios abiertos hasta la madrugada, lugares como el Junior Club, no lejos de la casa de Havel, donde uno siempre podía encontrar a un compañero de borrachera o ligar con alguna chica. Había un salón, que Havel frecuentaba de vez en cuando, en casa del escritor Jiri Mucha, hijo de Alphonse, dónde hacía de anfitriona su amante, Marta Kadlecikova, y sobre el que circulaban turbias historias de orgías sexuales e intrigas politicas, algunas de las cuales eran verdaderas. Había una Sociedad, cuya misión era escribir su propia crónica en italiano, aunque ninguno de sus miembros sabía italiano, así como proporcionar transporte a las amigas de la misma, colectivamente denominadas cuerpo auxiliar intercambiable de mujeres, hasta las residencias campestres de sus miembros para su alojamiento durante los fines de semana. Había un Club de Vuelo Aerostático, donde unos pocos efectivamente echaban a volar sus globos, pero muchos eran más, entre ellos Havel, asistían a su baile anual. La más antigua, famosa y sofisticada de aquellas asociaciones era un club de artistas, cineastas y atletas amado La paleta de la patria. Entre sus muchas actividades, que incluyan un baile de gala anual donde abundaban las corbatas blancas y los trajes largos, y un equipo de hockey sobre hielo, estaba el Rally de Monte Patria anual, que en 1971 contó entre sus pilotos con un caballero de aspecto mexicano a bordo de un gran Mercedes, y que no era otro que Vaclav Havel.
(...)
    No obstante, para la mayoría de la gente, este tipo de consuelo era temporal en el mejor de los casos, y a fin de cuentas no podía mitigar lo desesperado de la situación ni la ausencia de cualquier perspectiva de mejora. Las cosas iban a ser siempre así, recuerdo que pensaba yo para mis adentros, yendo de una fiesta a otra, emborrachándome con la misma gente y acostándome con perfectas desconocidas, y despertándome por la mañana con una sensación que iba desde la suave indiferencia, pasando por una vaga nausea, hasta la desesperación total."

LA SATRAPIA, de C. P. Cavafis

LA SATRAPIA, de C. P. Cavafis

"Ay, qué desgracia, que, estando tú hecho
para obras hermosas e importantes,
la injusta suerte tuya tenga siempre
que negarte la osadía y el éxito.
Que te hayan de estorbar usos serviles,
cosas indignas e insignificantes.
Y qué terrible el día en que te rindes..."

martes, 5 de noviembre de 2019

EL PODER DE LOS MEDIOS DE COMUNICACION SOBRE LA DEMOCRACIA. EL ESTABLISHMENT, de Owen Jones

EL PODER DE LOS MEDIOS DE COMUNICACION SOBRE LA DEMOCRACIA. EL ESTABLISHMENT, de Owen Jones

santiago de chile
    Unos evasores fiscales como los hermanos Barclay —las figuras más ricas del panorama mediático británico— gozan de un poder formidable gracias al Daily Telegraph. Cuando visito la sede de este periódico conservador y tradicionalista en el barrio londinense de Victoria, casi espero cruzar un portal temporal que me lleve a los años cincuenta. Su sala de oficinas sin paredes interiores, sin embargo, es la cumbre de la modernidad; hileras de jóvenes revelación vestidos a la última y tecleando frenéticamente en ordenadores de gama alta, mientras otros se dedican a beber sus caffè latte congregados alrededor de pantallas planas gigantes que retransmiten la programación informativa. La llegada de alguien como yo —que se sabe que tiene unos valores algo distintos a los de su periódico— genera bastante interés y alguna que otra expresión de perplejidad. El subdirector (hasta una brutal purga llevada a cabo en el seno del periódico a mediados de 2014), Benedict Brogan —que lleva gafas sin montura y tiene unas cejas negras que contrastan poderosamente con su pelo blanco— me lleva a una oficina apartada. Antes de empezar la entrevista, me pide ansiosamente garantías de que no estoy intentando tenderle ninguna trampa. «Los periódicos no son servicios públicos —opina—. Son amalgamas privadas, operaciones comerciales, hechas con la esperanza de ganar algo de dinero y de vender sus productos. Creo que sería una completa locura decir, por ejemplo, que el propietario del tren de juguete no tiene poder sobre el tren de juguete. Iría en contra de la que ha sido la verdad sobre los periódicos desde tiempos inmemoriales ¿Qué sentido tiene ser propietario de un periódico si no puedes interesarte por sus estrategias?»

    La comparación que hace Brogan con los trenes de juguete resulta reveladora: los periódicos son los juguetes, los muñecos de sus propietarios. E interesarse es un eufemismo ñoño para describir cómo los propietarios estampan su huella ideológica sobre sus periódicos y transforman sus propias agendas políticas en fuerzas públicas que haya que tener en cuenta. «Sería sorprendente que un periódico reflejara un espectro de puntos de vista que no coincidie ran de alguna forma con los de sus propietarios», dice Brogan. El problema de lo que está admitiendo es que cualquiera que sea lo bastante rico como para comprar un periódico tiene un interés creado en mantener un orden que proteja la riqueza y el poder. Si de verdad es inevitable que las opiniones de los periódicos reflejen hasta cierto punto las de sus propietarios, entonces eso garantiza que los medios de comunicación británicos operen como meros portavoces de los intereses de los ricos.
(...)
    Rupert Murdoch habla de su poder de forma muy abierta. En el caso del Sun y del antiguo News of the World, él se veía a sí mismo como un «propietario tradicional» que ejercía un «control editorial» tanto sobre uno como sobre el otro, de acuerdo con las pruebas que presentó en 2007 ante un comité de comunicación de la Cámara de los Lores. «El señor Murdoch no oculta para nada el hecho de que él tiene el control tanto económico como editorial —dicen las actas del comité—. Ejerce un control editorial sobre los temas de importancia, como a qué partido hay que respaldar en unas elecciones generales o cuál ha de ser la línea política sobre Europa.» Afirmó que no tenía el mismo poder sobre el Times o el Sunday Times, pero que, aun así, llamaba a los directores para preguntarles: «¿Qué estáis haciendo?». No parece muy probable que, teniendo a Murdoch al otro lado de la línea, a sus directores les diera por llevarle la contraria de ninguna forma. En la Comisión de Investigación Leveson sobre los medios de comunicación británicos de 2012, Murdoch declaró abiertamente: «Si quieren ustedes juzgar mis ideas, miren el Sun». Durante la misma investigación, la exdirectora del News of the World, Rebekah Brooks, explicó que, aunque ella hubiera preferido más noticias de famosos, «en general, y sobre los grandes temas, teníamos puntos de vista parecidos». Murdoch la contrató, básicamente, porque sabía que Brooks garantizaría que el News of the World proyectara las ideas personales de su dueño.

FACUNDO MANES

FACUNDO MANES

"La vida no es la que vivimos, sino cómo la recordamos para contarla"

lunes, 4 de noviembre de 2019

LA FORMACIÓN DE LOS SEAL. EL ÚLTIMO FRANCOTIRADOR, de Kevin Lacz

LA FORMACIÓN DE LOS SEAL. EL ÚLTIMO FRANCOTIRADOR, de Kevin Lacz 

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El autor participo en la pelicula sobre su compañero
    "El primero en «hacer un DOR» —abandonar a petición propia— se plantó el primer día, antes incluso de que empezáramos con los ejercicios físicos. Para abandonar hay que tocar tres veces «la Campana», con lo que anuncias a los compañeros que no estás hecho de la materia de los Equipos. Es aún más humillante cuando el tipo tiene que cruzar por delante de una formación de ciento cincuenta iguales que están sudando la gota gorda con el 300.º ejercicio de pataleo, arriba-abajo-arriba-abajo. La Campana va allí donde la clase va, tanto si son los Obstáculos como si es la playa o cualquier otro sitio. Tocarla es una promesa de café calentito, dónuts… y toda una vida de lamentarse.'